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lunes, 11 de mayo de 2009

Libros ¿¡Aburrimiento!?



– Manuel, ¿has leído hoy?– o – Lee, Manuel, lee. – Siempre se repetía la misma cantinela. Cuando a mis padres se les mete algo en la cabeza, siempre salen ganando.

En mi casa siempre ha habido muchos cacharros, de todo, pero sobre todo libros, muchos, muchísimos libros. A mí me sorprendía la rapidez con la que mi padre leía, y lo que le gustaba. Tanto él como mi madre se habían empeñado en que mi hermano y yo siguiéramos su mismo camino y por ello nos obligaban a leer. En el colegio se celebraba todos los años un concurso de lectura, y yo, por supuesto, era de los que más libros leía, aunque más obligado que por gusto. En quinto curso uno de los libros de mi clase (el más gordo) me llamó la atención y me lo llevé a mi casa. Me lo empecé a leer (lenta muy lentamente) y poco a poco empezó a gustarme. Era una historia de fantasía y, al gustarme tanto, empecé a leer libros de este mismo género. Con el tiempo me di cuenta de que cada vez leía más rápido y me gustaba más. Yo siempre me guiaba por los libros que me aconsejaba mi padre (que era el entendido en eso) y por ello, cuando un amigo me recomendó unos libros que le habían gustado muchísimo, no le hice caso ya que a mi padre no le había gustado el primero (que lo teníamos en casa). En un cumpleaños me regalaron un libro (una segunda parte, así que hubo que comprar la primera antes de empezar a leerlo) que me gustó mucho y resultó ser de la misma autora que los que me habían recomendado, así que me los leí. (Así fue como me “independicé” a la hora de escoger los libros. Desde entonces no he podido parar de leer a esa autora. A base de leer sus libros (que tiene muchos) y meterme en su página web, me he hecho su amigo, sin nisiquiera conocerla (cosa que me gustaría mucho, la verdad). Gracias a ella también he descubierto que me gusta escribir. Al final mis padres se han salido con la suya y han conseguido que lo que más me guste sea leer. En definitiva, creo que leer es el mejor y más sano de los vicios.

- Manuel, cierra el libro y apaga ya la luz que te quedas dormido.– Eso tooodas las noches; ¿son pesados o no?.

Seudónimo: Ancris


viernes, 17 de abril de 2009

ANTONIO Y SU LIBRO


Un día Antonio se puso a leer un libro. El mar estaba cubierto de gas, de peces, de tierra, de rocas y de conchas.Un día fue de excursión el Colegio Blas Infante al mar y se puso el cielo oscuro. Se levantó mucho aire y entraba el agua en el barco. Los alumnos tuvieron que ponerse a sacar agua con cubos y como no paraba de llover se tuvieron que poner los chubasqueros.El barco empezó a hundirse y tiraron un antorcha para que la vieran los pescadores y los llevaran hacia el puerto.Finalmente, cogieron una lancha y salieron hacia allí donde los médicos les estaban esperando para ver si necesitaban ayuda. Algunos de ellos perdieron el conocimiento del viaje tan duro que habían tenido que hacer.



El fantasma del cuento


Érase una vez un niño, llamado Luis, que con frecuencia iba a casa de su amigo Juan para hacer las tareas, jugar,...

Cuando Luis fue un día a casa de su compañero a merendar, habiendo terminado, los dos amigos fueron a la habitación de Juan y empezaron a leer un libro llamado “El Fantasma del cuento”. Trataba de unos amigos que, como ellos, estaban todo el día leyendo y explorando. Continuaron su lectura y vieron que el libro también trataba de misterios, fantasmas etc.

Cuando terminaron, fueron a una casa que estaba abandonada que era igual a la del libro. Se acercaron y observaron, cuando ya estaban a punto de entrar, que se abría la puerta, quedándose ambos con la boca abierta y paralizados. No sabían por qué pero algo les invitaba a no huir.

Los amigos, después de reaccionar, entraron a la casa y vieron que estaba llena de telarañas, esqueletos, tumbas, etc. Contemplaron, así mismo, una enigmática escalera. Se acercaron y decidieron subir por sus viejos escalones.

Cuando subieron oyeron algunos ruidos en una habitación y voces. Los niños se asustaron pero su curiosidad era mayor que el miedo que les avisaba de que debían escapar rápidamente de aquel lugar. Se acercaron y abrieron la puerta y vieron a un fantasma con un libro entre sus manos. Se acercaron sigilosamente hacia el fantasma y comprobaron estupefactos que el libro que estaba leyendo el fantasma era el mismo que ellos habían leído anteriormente.

En aquel momento, no sabían si estaban viviendo un sueño o la realidad, o si ellos mismos eran unos fantasmas. Decidieron escapar y nunca más regresaron a la enigmática casa. En cuanto al libro, intentaron deshacerse de él, pero cada vez que lo intentaban regresaba posteriormente, y sin explicación posible, a la estantería donde Juan lo había guardado siempre...

jueves, 16 de abril de 2009

EL PLANETA DE LOS LIBROS


Erase una vez una niña llamada Marisa que le gustaba mucho leer. Tenia libros de todas clases: Antiguos,nuevos...

Una noche, cuando su mamá Erika y su papá Pedro fueron a acostar a Marisa todo fue normal pero, después de media hora Erika y Pedro se presentaron en la habitación y dijeron:
-Marisa, ¿has oído algo raro?- Dijo mamá con voz temblorosa y dijo Marisa no, mamá ¿por qué?

De repente un marcianito entró en la habitación y dijo :
Perdón... he sido yo que estaba buscando a Marisa y se cayó la lámpara pero con mi magia la he puesto de nuevo en su sitio.

Erika con un hilillo de voz dijo : - ¿y para qué quieres a nuestra hija?
Y Pupi (que así se llamaba el marcianito) Dijo -la necesito a ella y a ustedes.

Los papis desconfiaban un poquito de Pupi cuando subieron a la nave pero luego se les quitó cuando vieron que Marisa se divertía mucho y se lo pasaba muy bien con Pupi.
Cuando llegaron vieron que un gran gusano se estaba comiendo los libros y las preciosas casitas de libros se quedaban vacias.

Erika ,Pedro, Marisa y Pupi dijeron : ¡Se lo come!
Pupi dijo: Éso es lo que nos pasa: los bares,casitas,la lecheria,las tiendas... todo está siendo destrozado por SIMÓN, el gusano come libros.

Averiguaron que tenía mucha hambre y por eso comía libros.
De repente a Pedro se le ocurrió una idea, como el era cocinero le preparoóuna gran sopa de letras y SIMÓN se la comió pero seguía teniendo hambre y seguía destrozando parques y casas.

Idearon un plan: Papa le daría mucha comida y mientras Pupi traía materiales para arreglar el planeta que mamá y Marisa montaban.


Cuando el gusano se puso muy gordo cayó al vacío y papá ayudó a montar el planeta.
Ya montado, empezaron a venir marcianitos/as y todos dieron las gracias a Pupi a Pedro a Erika y por supuesto a nuestra heroína Marisa.

Seudónimo: meirik

Salvemos a los libros, nuestros amigos


Era una mañana despejada, el sol acariciaba las aguas cristalinas del mar, que eran cortadas por el barco en el que viajaban Adela y sus padres. La dulce chiquilla, de no más de doce años, tenía unas ganas locas de comenzar sus vacaciones.
Al caer la noche, se desató una tormenta. El azul del cielo dio paso al gris de las nubes. Cayó un rayo y al instante Adela se percató de que se encontraba en la orilla de una playa. Tendida ante un sol abrasador, pensó en la posibilidad de que todo hubiese sido fruto de su imaginación; pero sabía que no era así. Al rato, unos seres extraños con forma de libro se acercaron.
- ¿Quiénes sois?- preguntó Adela sorprendida.
- Somos los habitantes de este mundo- respondieron casi al unísono.
- ¿Cómo?, ¿no estoy en la Tierra?
- No. Te encuentras en Bookilandia, un mundo lleno de libros y fantasía. Estuvieron un buen rato conversando y uno de ellos le contó a la niña que eran seres vivos que nacían de la mano del escritor, crecían con la ilusión de las personas hacia la lectura y morían si esta ilusión también lo hacía. Hablaron de que el número de libros había descendido brutalmente porque la gente los había sustituido por otras diversiones a veces inútiles.
- ¿Y no hay solución?- preguntó Adela, que cada vez estaba más intrigada.
- Sí que la hay, pero es muy complicada. Se trata de reunir un libro de cada autor que represente a cada país; unirlos todos en uno con la ayuda de la magia y dispersar la fantasía de sus hojas por tu mundo. Sólo tú has sido traída aquí, por tanto, solo tú posees el alma tan limpia como para salir victoriosa. Vuelve a tu hogar y agrupa esos libros.
Pasaron algunos años hasta que Adela lo consiguió, entonces la magia de los libros volvió a llevarla a Bookilandia. Una vez allí, cobraron vida todas y cada una de las obras recogidas. En un santiamén se fusionaron en una sola; que viajó de nuevo a la Tierra para expandir la imaginación e ilusión que contenían sus hojas.
- Te damos gracias, Adela. Has salvado nuestro planeta de la destrucción. Ve al tuyo y recuerda que lo que has hecho no nos protege eternamente, la gente debe recordar que, aunque en vuestro planeta no estamos vivos, necesitamos cuidado y atención.
Adela vivió tranquilamente con sus padres, que nunca creyeron su aventura. Un tiempo después, Adela descubrió que el lugar que había visitado no estaba en el universo, sino en el corazón.

Seudónimo: La pequeña escritora

LA GRAN IMPORTANCIA DE LOS LIBROS


Los libros son cosas muy bonitas porque podemos aprender mucho con ellos. En nuestra clase hay varios niños/as que no estudian pero, a veces, se esfuerzan a final del curso para no suspender.
Pero lo bueno es que nuestros libros ayudan a otros niños/as porque, por desgracia, no pueden estudiar porque no tienen dinero.
Los libros son palabras y sirven para expresar cosas como los sentimientos, las penas, el amor, la tristeza y más cosas como reflejar nuestra vida.
A través de las palabras, mucha gente se comunica, se envían cartas y se envían revistas para que todo el mundo las pueda leer. A toda la gente nos importa y nos interesan los libros para poder aprender. Los necesitamos para vender, imaginar y ser más listos.

ÓSCAR Y SU NUEVO LIBRO


Érase una vez, un pueblo en el que había miles y miles de libros. Un día un niño con tan sólo 8 años fue a la mayor biblioteca del pueblo. El niño llamado Oscar eligió un libro de fantasía de hechizos y princesas.

Se embarcó en una historia que su imaginación hizo de ella un hecho real. Al empezar a leer el libro, Oscar viajó a unas tierras muy lejanas donde sólo las casas estaban hechas de frases y libros. Al empezar su viaje en un pueblo llamado Nuevo Libro, öscar conoció a una princesa y a un príncipe. Junto a ellos, Óscar se convirtió en el héroe de Nuevo Libro porque salvó a este pueblo de que desapareciera porque a la gente de ese lugar no le gustaba leer y no utilizaban los libros que allí había.
Óscar llegó a enfrentarse con el terrible analfabeto que, según cuentan, intentó conquistar la tierra una vez pero fracasó. Óscar luchó durante 3 años, sobre tierra, piedra, agua, nieve y truenos.
Gracias a los libros Óscar, el héroe, triunfó y logró acabar conel mal de Nuevo Libro. Al terminar su viaje en este pueblo, viajó de nuevo a la tierra y se dio cuenta que los libros son muy importantes para la vida y, que a él, le habían servido para ganar toda una guerra.

EL PODER DE LA IMAGINACIÓN


Todo comenzó en el norte de África. Vivía una familia muy pobre con diez hijos. Como todos los niños de África, querían ir a la escuela pero no podían porque debían trabajar.
La hermana más pequeña, Haifa, tenía la gran ilusión de ir por primera vez a la escuela, y un buen día se escapó del trabajo y fue.
Le gustó muchísimo así que decidió ir todos los días. Hasta que sus padres la descubrieron. Le dijeron que no podían permitírselo, ya que no tenían suficiente dinero como para mantener a su familia.
Sus profesores estaban muy sorprendidos, pero no podían hacer nada. Había recibido algunas clases, pero no las suficientes.
Un buen día decidió ir a la biblioteca de su colegio, y allí tenía una gran variedad de libros, pero los que más la emocionaban eran los de aventuras.
En menos de un mes consiguió leerse más de veinte libros. Una tarde, al terminar de trabajar, fue corriendo a su casa a leer ese libro tan interesante que había elegido. Cuando lo cogió y empezó a leerlo, ocurrieron cosas muy extrañas…entró dentro del libro con el protagonista, estaba muy extrañada, pero pronto comprendió que todo aquello era gracias a su gran imaginación, algo que cualquier niño no lo poseería.
Sus hermanos se extrañaban mucho, pero comprendieron que su afán por los libros era único.
Cuando cogió el libro de EL PRINCIPITO, también le volvió a ocurrir lo mismo.
Se hizo muy amiga de EL PRINCIPITO y hasta sentía lo que pasaba, pero no le encontraba una explicación…
Sus padres se dieron cuenta que lo que Haifa sentía al leer no lo sentía cualquier niño, así que, le dieron la oportunidad de ir a la escuela, para poder cumplir su sueño.
Ella se puso contentísima y todos los días de clase ponía todo la atención posible. Era la niña que mejor notas sacaba de toda la clase. Sus padres se sentían muy orgullosos de ella.
Ahora Haifa le está enseñando a otros niños necesitados, el Poder de la Imaginación.

LA PLUMA DEL FÉNIX AZUL


Vito era un niño de Barcelona, él vivía en la calle, y pasaba el mayor tiempo del día en su cama echa con paja y lino. Vito era poseedor de un libro que había heredado de su padre el cual murió en la guerra del verano del 87, ese libro le había dado muchas aventuras a Vito, lo había leído tanto que ya se sabia todas las paginas del mismo.
Una mañana cualquiera, Vito, se despertó y fue al vertedero para ver si encontraba algo de trabajo para conseguir dinero, una vez allí, Vito, encontró un libro con la encuadernación rota, pese a esto, Vito lo cogió y se lo acercó para leer el título. El título era “La pluma del Fénix Azul “. Vito contento fue a lo que él le llamaba casa abrió el libro, se dispuso a leerlo para él, cada palabra que leía era un mundo nuevo que se abría a su alrededor.
El libro trataba de las aventuras de un joven aprendiz de caballero acompañado de un majestuoso Fénix Azul que encontró en un bosque cercano a su casa.
Vito se sentía identificado con el personaje ya que este al igual que Vito sus padres murieron, además era pobre y el único placer de su vida era disfrutar de las aventuras del día a día que surgían utilizando su imaginación, a pesar de ser los dos pobres eran felices, ya que disfrutaban de lo poco que tenían.

Al pasar 5 noches, Vito ya había leído todo el libro el cual le había dado numerosas aventuras en sus sueños, pese a haberlo acabado, no estaba triste todo lo contrario estaba mas feliz que nunca y con entusiasmo impresionante ya que, gracias a este libro se olvido por completo de los males que acechaban en el mundo real, y se resguardo en el mundo del libro , tanto que llegó a sentir miedo de los males que acechaban al protagonista del libro (Dragones , Vampiros y un largo etc.)

Incluso le dejó incógnitas que no iban a ser resueltas, ya que no poseía el dinero suficiente para comprar la segunda parte del libro “El resurgir del Caballero Azul”, aunque se imaginaba las respuestas de esas preguntas que circulaban por su mente.

A todo esto le tiene que dar gracias al libro que encontró en el vertedero, aquel libro que esperaba a ser encontrado en el vertedero de su imaginación.

Hojas secas...


“El día menos pensado lo enveneno”. Águeda abrió el portón vencido con un golpe seco cogió la escoba y empezó a barrer las hojas caídas del chopo próximo a la puerta de su corral. “Si no da ni sombra…” Eran poco más de las ocho y media de la tarde y su hermana Goya se untaba Bella Aurora intentando en vano aclarar las manchas que los años le habían grabado en la piel. La vida en ese caserón de pueblo, aunque ellas no saliesen mucho, las exponía al castigo de un sol omnipresente. Goya salió al pozo del corral a coger agua para las alubias y observó el gesto cotidiano: Águeda, sentada en el alféizar de la ventana, se cepillaba las zapatillas de lona azul, “Deberías tirarlas ya, tienes las nuevas de paño”. Como respuesta bastó el silencio desganado de todos los días mientras se ponía de pie con esfuerzo. Recogió los pantalones tendidos a la entrada de la casa de una forma tan mecánica como los volvería a tender cada tarde, como lo había venido haciendo los últimos treinta años. Esos pantalones descoloridos tenían más de sacramento, recuerdo del padre muerto, que de arma disuasoria, ya que ningún ladrón que se propusiese entrar se sentiría nunca amenazado por semejante reliquia. El trasiego de cacharros en el fregadero se mezcló con el canturreo de Goya. Encendió la radio -iba a empezar el parte de las nueve-. Sin darse cuenta se paró, mirando la radio como quien mira un altar. Había oído tantas veces esa canción que era capaz de repetir el final de los versos a pesar de no haber estudiado francés. En realidad nunca había ido a la escuela a pesar del empeño del maestro. Al terminar la canción Goya apagó la radio y se dio la vuelta. Durante unos minutos simuló remover las legumbres mientras su mente vagaba por otra época. “Hace cuarenta y dos años que Antonia se marchó con su familia y no ha venido nunca a vernos. No creo que ahora se vaya a enfadar porque yo no vaya a su entierro”. Sólo había faltado a su costumbre de no ir a misa en dos ocasiones: el funeral de su padre y el bautizo de su ahijado Manuel, hijo de su mejor amiga, que vino de la ciudad para acristianar al niño y Goya pudiese asistir. Después de estos acontecimientos no habían encontrado forma de convencerla. Todos sabían que mientras escuchaban la homilía, ella ya caminaba hacia el puente. Los árboles conservaban el frescor del día de San Pedro en que Goya se había sentado allí, por primera vez, acompañado por Manuel. No fue la única tarde. Luego, se sentaban con los pies colgando para ver y escuchar el agua. Así hasta la noche en que Manuel tuvo que marcharse a Francia. Un portazo la sacó de sus pensamientos. Se asomó por la ventana de la cocina. Era su hermana, había vuelto y seguía barriendo las hojas secas.

NADIE DIJO QUE FUESE UNA MALETA NORMAL



Querido Arturo:

Te escribo desde Italia. Quizás te preguntes que hago allí y como habré llegado. Es increíble y quizás no lo creas. He aquí lo ocurrido:

Yo estaba en el aeropuerto recogiendo mis maletas para dirigirme a Brasil. Entonces escuché como por los altavoces decían mi nombre, y como me indicaban que fuese a la sala de objetos perdidos. Algo confusa, puesto que todo mi equipaje lo tenia, me dirigí a la sala. Al llegar me acerqué a un mostrador situado en el centro de la sala. Tras él una señora de mediana edad, con un bonito uniforme se limaba las uñas. Me acerqué a ella y le pregunté: ``Oiga, es que me han llamado y yo, bueno no creo que haya perdido nada...´´ Rápidamente, antes de que yo pudiese terminar de hablar, dijo: ``Pues si que ha perdido algo, o al menos eso parece.´´ Entonces se agachó y al levantarse, en sus brazos, reposaba una gran y pesada maleta de las antiguas, y para colmo tenía una etiqueta, que seguidamente cogí y leí: Remedios Márquez Vázquez. Y además mis datos figuraban junto a mi nombre. Eso no me lo esperaba. Cogí la maleta por el asa pero, no pesaba nada. Segundos después me despedí de la señora con la mano mientras le daba las gracias, pero seguía confusa. Me dirigí a los lavabos para ver que era lo que había dentro, si es que tenía algo porque pesaba tan poco… Bueno una vez allí solté todo mi equipaje en el suelo, incluso la maleta, y la abrí. De repente comenzó a salir aire de su interior y una luz que se hacía cada vez más y más potente me envolvió. Asustada cerré los ojos y cuando los abrí… ¡VAYA! ¿A que no te imaginas donde estaba? ¡Pues en Brasil! Más exactamente en Recife. Una hermosa ciudad con playa. Aun siento en mi paladar el dulce sabor a agua de coco…Umm. No podía explicarme como había llegado, solo sé que fue aquella maleta. Uf…Estuve allí dos semanas, por cierto ya te enseñaré las fotos. Bueno estuve probando a ver que era lo que hacía aquella maleta. Descubrí que al abrirla era capaz de transportarte allá a donde quieras ir. ¡Es fantástico! También fui a la India para ver el Taj Mahal. No sabes lo hermoso que es todo aquello, sus jardines, su mezquita, su cielo…parece salido de un cuento. Y ahora ya ves, estoy por Italia. Hace nada he vuelto de ver el Coliseo de Roma. También es alucinante. Al caminar por allí dentro era capaz de imaginarme las batallas, sentir el calor de los aplausos de los espectadores…Cuando vuelva vendrás conmigo.

Bueno ya tengo que dejarte puesto que, me estoy preparando para volver. Y una cosa, ve preparando la cena, si no te importa claro. Estaré allí enseguida. Bueno me despido. Muchos besos. Nos veremos pronto.
Remedios

Seudónimo: La débil música

LA REBELIÓN DE LOS LIBROS


Yo descansaba en la biblioteca mientras las horas transcurrían en ella. La tenue luz que se filtraba a través de las ventanas, envolvía la habitación con el velo de misterio tan característico de la tarde, el ambiente era sombrío, la habitación en penumbra hacía presagiar que algún suceso trágico estaba a punto de acontecer.
La espléndida estancia poseía unas pocas mesas de roble envejecido por el tiempo, en las que algunos diminutos intrusos habían comenzado a perforar, formando pequeños orificios casi alineados.
Paseé mi mirada lánguida por aquellos estantes llenos de grandes obras que el tiempo y el desuso habían cubierto con el polvo del olvido. Desde donde me encontraba podía divisar las obras completas de Julio Verne ¡Oh! ¡Allí arriba! ¡Sí! ¡Podía alcanzar con mi mirada toda la literatura clásica! Podía ver a Calderón de la Barca, Lope de Vega y Cervantes que andaban entremezclados con autores de la Generación del 98 y del 27. Incluso los Cuentos y Leyendas de Bécquer asomaban por una esquina. Todos estaban allí, ¡cuántos momentos vividos junto a ellos!, ¡cuántos ratos de inspiración!, ¡cuántas lágrimas aspiradas!, ¡cuántas sonrisas ocultas y cuántos deseos cumplidos!.
¡Ah!- Pensé con tristeza- Este mundo cada día está más mecanizado y fijando mi mirada en mis viejos compañeros, los libros, recordé con añoranza que cada uno de ellos hacía descubrir sensaciones nuevas, permitiendo experimentar el fracaso, el odio, la angustia y el miedo a su lector desde la seguridad de su sillón. Eran capaces de sacar lo mejor de cada uno, aquellos valores olvidados del ayer, la caballerosidad, la honestidad, la galantería, el respeto ¿la educación?.
¡Basta!- grité- ¡No permitiré que nos envuelva este halo de amargura y de tragedia!. ¡Lucharemos unidos!. ¡Cervantes, danos tú la estrategia, que Lepanto tuvo que ser buena escuela!. ¡Santa Teresa, danos tú la espiritualidad para alcanzar nuestro objetivo!. ¡Camilo José Cela, famoso fuiste por tu desparpajo, danos tú el don de la palabra y la valentía!. ¡Lorca, envuélvenos tú con tu poesía y danos la fuerza necesaria para saber morir de pie y gritando que seguimos siendo importantes!, recuérdanos que es más placentero, perderse en un sillón con un libro en las manos, que permanecer impasible ante la pantalla de un ordenador. ¡Ganemos esta batalla a la deshumanización!
¡Gritad!, ¡Gritad!, ¡Gritad todos! ¡Libros gritad!
La noche cayó sobre la enmudecida biblioteca, la puerta se abrió y unas manos me sujetaron, acariciando mi piel. Mi esperanza reapareció imperiosa y mi corazón latió con fuerza en mi pecho rebosante de alegría, la alegría de una batalla ganada por un alma encerrada en un corazón y un pecho de papel, porque al fin y al cabo queridos amigos…… los libros tenemos alma que expresamos con la sangre de nuestras letras y aunque nuestros gritos no se puedan percibir por oído humano, nuestras ideas anidan en vuestro ser y os acaban construyendo como personas; pero si alguien os pregunta diréis que tan solo somos eso….. un LIBRO.


Seudónimo: Aurora Campoamor

EL PASTOR Y EL PUENTE


Así comenzó la historia de este buen pastor que es mi abuelo Manuel. Desde niño fue muy despierto y astuto para el trabajo. Con seis años se le veía segando con una hoz. Él nunca salió de su pueblo hasta que tuvo que ir al servicio militar y no tuvo la oportunidad de ir al colegio. Pero tal era la voluntad que tenía por aprender, que en la mili aprendió a leer y a escribir y mandaba cartas a su familia. Por su gran nobleza Manuel se ganó la confianza de sus jefes, incluso fue homenajeado en el patio de armas del cuartel.

Nada más licenciarse volvió al pueblo y se casó con su novia. A partir de ahí, nadie lo separó de su campo y su rebaño de ovejas. Él trabajaba de sol a sol y todo lo compartía. Él no sabía de ferias ni de fines de semana. Tampoco quería saber nada de dinero ni de bancos, sólo con tener para un par de copas de aguardiente bien temprano, le sobraba todo el oro del mundo.
Un día, apacentando su ganado, a su lado se encontraba un grupo de ingenieros algo nerviosos porque no sabían cómo iban a medir un puente por la parte de abajo, ya que había un agujero tan pequeño que no cabía una persona. Manuel estaba escuchando y les dio una rápida solución: puso una oveja en un lado del puente y, en el otro pusieron a la perrita Sara. Manuel le mandó que buscara la oveja. Sara llevaba atada una cinta medidora y, en cinco minutos el puente llamado “Las cortezas” quedó medido. El grupo de trabajadores quedó sorprendido y, para gratificarlo, le ofreció un puesto de trabajo en su empresa. Manuel les dio las gracias, pero no lo aceptó. Él se debía a su campo y su familia.
Él no tenía la cultura que se aprende en los libros, tenía la cultura de la vida y de la experiencia. Manuel cuenta con la edad de setenta y nueve años. En el año dos mil cuatro recibió el premio de “Agricultor del año” por su buen quehacer en el campo y a su perrita Sara siempre la llevará en su corazón.

La Leyenda de Hílbur


Érase una vez una hermosa princesa que vivía en una cueva que estaba siendo custodiada por un ser.

El príncipe que consiguiera llegar hasta la cueva y matar al ser se casaría con la princesa y sería el nuevo rey de Moor.

Si hay un caballero en el mundo que lo pudiera conseguir el Sir Charsl Duck Wallace príncipe de Hilbur. Llevaba armadura de oro y capa de terciopelo rojo. Era el príncipe más valiente,más hermoso,más apuesto,más alto y más rico de todos.Montaba a un noble corcel llamado Ganador .

Sir C.D.W. Comenzó su camino cruzando los bosques más oscuros,escalando las montañas mas rocosas ,nadando los lagos más profundos y cabalgando las llanuras más extensas hasta llegar a una colina,donde había un árbol que era tan alto,que las nubes tapaban la mitad de su tronco,hay es donde vivía el ser.

Sir.C.D.W. Desenvainó la espada y en ese mismo instante el ser apareció,Sir.C.D.W. Lanzó su espada y la clavó con gran acierto en el árbol. El Sir desesperado sacó su arco y una flecha envenenada,entonces se la lanzó al ser,este la atrapó con sus fancas ígneas y se lo tragó,el ser levantó su brazo izquierdo y dió un zarpazo al Sir,le arrancó la cabeza.

Pasaron cinco mese todos los habitantes de Hilbur estaban preocupados,entonces un humilde escudero se vistió con armadura y montó en su noble corcel llamado Unicornio en busca de la princesa.Este no era ni tan apuesto,ni tan fuerte,pero era muy valiente,se llamaba Mylord.

Mylord comenzó su camino,cuando pasó por el bosque oscuro:

Llevaba tres minutos en ese bosque,cuando levantó la vista y observó la tenua figura de tres individuos boluminosos de color rosa que bailaban alrededor de una hoguera,guardaban parecido con los cerdos,sus oscuras sombras se mezclaban con la espesa niebla que inundaba el bosque. Estaban erguidos,Mylord pensó que podía ser un peligro para él,por eso preparó su ballesta y mató a los individuos, se acercó más y observó que eran cerditos.

Cinco minutos más tarde se encontró con un hombre,al parecer era el guardián del bosque, apenas medía un metro era muy viejo e indefenso pero Mylord no se lo pensó dos veces y le clavó su espada.

Cuando llegó a la colina había un árbol que resultó ser el mismo árbol donde estaba el ser.

Mylord encontró al ser muerto por el veneno de la flecha del Sir.C.D.W. Y su armadura,al parecer había sido devorado.Mylord cogió la armadura del sir y le arrancó el hojo al ser para enseñarselo a los habitantes del Hilbur.

Mylord entró en la cueva recató a la princesa y regresaron a Hilbur.

Cuando llegaron todos creían que aquel era el Sir pero al quitarse la armadura el caballero vieron que era Mylord en ese instante se escuchó un murmullo entre la plebe.

Más tarde la princesa lo nombró nuevo rey de Hilbur.

Bueno aquí finaliza la historia de un gran mundo de libros.



Seudónimo: ludaluba

Libroxus Complex


Composición:

12cl. de fantasía

4 cl. de imaginación

2cl. de petacetas

10 cl. de aventura

20 cl. emosión

¼ l. de zumo de naranja

1cl. de misterio

Presentación:

Este medicamento se presenta en un envase de vidrio con forma de libro.

Qué es y para qué sirve:

Es un medicamento que sierve para aficionarse al mundo de la lectura de relatos, novelas, poesía, teatro y, por supuesto, libros de texto.

Indicaciones:

Este medicamento va destinado a alérgicos a libros, play-adictos, pc-adictos y, sobre todo, a ignorantes e incultos.

Beneficios:

La administración adecuada de este medicamento conduce a una mejora de la salud mental, aumenta el nivel cultural y la capacidad de comunicarnos y hacer amigos. Beneficia nuestra caacidad para inventar, razonar y, sobre todo, mejora nuestras notas. Además evita repetir curso inultimente.

Posología:

De 6 a 10 años: 2 cucharadas cada 8h.

De 10 a 16 años: 3 cucharadas cada 4 h.

De 16 a 20 años: 3 cucharadas cada 3h.

Efectos adversos:

La sobredosis puede provocar fosilización de las neuronas, pérdida de la razón, conduciendo a la locura. Recomendamos, por tanto, permanecer en espacios abiertos en ausencia de libros y frecuentar parques, calles y salones de juegos.

Para evitar sobredosis seguir a rajatabla las indicaciones de bibliotecarios y profesores.

Efectos secundarios:

Dilatación de pupilas, pérdida de la consciencia temporal, aumento de nuestra capacidad comunicativa y mejor comprensión lectora.

Este medicamento ha sido revisado por la internacional junta de bibliotecarios y aprobado por la Ley de Salud Mental del 23 de abril.


UN MUNDO MARAVILLOSO


Mientras exploraba aquel precioso paraje, pensaba y pensaba en qué podía haber ocurrido: de repente se encontraba sola, en mitad de un lugar que... ¿no conocía?

-¿Por qué me suena tanto este sitio? –se preguntaba la chica.

Llevaba días, semanas, puede que incluso meses haciéndose esa misma pregunta... hasta que logró acordarse: era exactamente igual a los dibujos de un cuento que tenía. Lo leía siempre que podía.

-Era mi cuento favorito cuando era pequeña... pero se perdió hace tiempo.

Seguía paseando cuando, de repente, encontró algo fuera de lugar.

-Creo que esto no estaba aquí antes... –dijo mientras observaba la gran cueva que se mostraba ente ella-. Bueno, pues vamos a echar un vistazo.

La gruta era muy alta y también muy oscura. En su interior hacía muchísimo frío y el suelo estaba repleto de altibajos, pero había algo en aquel lugar que la obligaba a seguir. Transcurridos varios minutos, divisó una luz al fondo. A medida que avanzaba, la luz se iba haciendo más y más brillante, hasta que no pudo aguantar la claridad y cerró fuertemente los ojos.

Cuando los abrió, se encontró tumbada en una camilla. Sorprendida, examinaba todo cuanto había en aquella habitación, al parecer de hospital, en la que estaba echada. Fijó su mirada en un cuento infantil que había en una pequeña mesa al lado de la camilla.

-Ese cuento... –susurró en voz baja, mientras leía su título, Un mundo maravilloso, impreso en la portada, en la que también se encontraba un dibujo del paisaje en el que estaba hacía un segundo.

En ese preciso instante entraron en la habitación su madre, su padre y su hermano, que acudieron a su encuentro.

Los tres estaban muy contentos de verla. La chica no sabía cómo reaccionar. Su madre la abrazó.

-¿Qué ha pasado? –preguntó con un hilo de voz.

-¿No te acuerdas, mi niña? –dijo su madre, entre lágrimas-. Volvíamos de una fiesta en coche y un loco se cruzó en nuestro camino.

Ella parpadeó, perpleja. Su madre la soltó.

-Ninguno llevábamos puesto el cinturón porque no estábamos lejos de casa –interrumpió su hermano-. Pero tú fuiste la que salió más perjudicada. Llevas más de un mes en coma.

La chica, sorprendida y un poco horrorizada, desvió la mirada hacia el libro Un mundo maravilloso.

-Ese cuento –comenzó su padre- era uno de tus favoritos. Lo encontré en el desván y me lo traje. Te lo leía todas las noches, como cuando eras pequeña.

La chica siguió contemplando aquel libro, incapaz de articular palabra, intentando poner en orden todos sus pensamientos.

Seudónimo: YAMI

EL LIBRO


Y de repente despertó. Al pronto no sentía nada, solo empezó a tomar conciencia de que existía otra vez. Los sentidos volvían al fin a su cuerpo. Notó algo sobre sus manos. Un terror irracional se apoderó de ella. Lo arrojó lo más lejos posible y salió huyendo de allí.

Sobre el suelo, junto con los miles de envoltorios y toda la basura acumulada, había un pequeño libro.
. . .

Charlie caminaba hacia su casa. Su madre le había hecho ir a comprar al supermercado, a recoger a su hermana… y por fin volvía a su casa, satisfecho con su labor. Necesitaba un cuaderno, pero había gastado el dinero que le habían dado para este, en devolverle a un amigo un pago pendiente, y no sabía que hacer.

Iba andando preocupado, cuando algo tocó su pie y captó su atención: un cuaderno pequeño, negro, completamente y tirado en la calle, solo para él. No lo pensó más, lo recogió de allí.

Cuando llegó a casa, abrió rápidamente el cuaderno, para acabar los interminables deberes de matemáticas, y grande fue su sorpresa cuando descubrió que estaba escrito. “Por eso estaba tirado –pensó- es simplemente un libro”.

Sin saber cómo ni por qué, minutos después, Charlie se vio enfrascado en la lectura de aquel curioso libro. No recordaba cómo había empezado, pero una vez hecho, no podía parar de leer.

Aquel libro finalmente se convirtió en su principal obsesión, olvidando todo lo demás. Todos estaban preocupados, esperando a ver lo que haría al terminar el libro. Una página. Solo cinco párrafos. Un párrafo, nada más. Y finalmente, una palabra.

. . .

Ese día los chicos en la calle estaban asustados. Una terrible noticia asolaba el pueblo: un chico había matado a sus padres a sangre fría; con un cuchillo les había rebanado el cuello, y había esperado a que se desangraran. Luego, él mismo, se había suicidado. No se conocía el móvil, y lo único encontrado en la escena del crimen por el inspector de policía al cargo era un libro, un pequeño y simple libro. Ni siquiera lo había abierto, pero no podía alejarse de él. Era como si el libro lo llamara… “Qué extraño”, pensó, y lo guardó en su bolsillo.

Seudónimo: Pekepony

EL CENTRO DEL UNIVERSO


El chico abrió los ojos. Una suprema oscuridad gobernaba la sala. Tan solo el reflejo de la luna, que los espiaba por la ventana, permitía la visibilidad. La luz que esta emitía era pulcra y suave, de una tonalidad celeste. Apartando las sábanas, el chico consiguió erguirse. La puerta permitía la entrada de un murmullo, delicado cual ola de mar y bello, que incitaba a seguirlo. Atravesó el umbral y subió por la cristalina escalinata de caracol. El misterioso cántico iba aumentando de volumen, a la par que subía el chico, escalón tras escalón. Por fin alcanzó la última sala de la torre, y avanzó hacia el balcón que asomaba al océano. De algún lugar del fondo marino, aquellos mágicos sonidos emergía, convirtiéndose en orbes acuosas que se elevaban hacia el cielo. Las burbujas, brillantes y delicadas, poseían un tamaño irregular. El chico subió al borde del balcón y desde allí se paró a observarlas. Cada vez más fuerte, sentía la necesidad de aproximarse a aquellas esferas de cristal. La tentación se tornó irresistible, y sin cavilar una sola fracción de segundo, el chico se arrojó al vacío, con el pensamiento de que hallaría alguna burbuja donde asentarse. Movimiento y sonido se separaron, en esta caída que perduró hasta que su cuerpo hubo penetrado la frontera acuosa de una de las burbujas. Allí dentro no se obedecían las leyes de la física. El chico se mantenía inmóvil, asombrado por la extraordinaria belleza que tan solo se percibía desde ese lugar. La luz reflejada de la luna se difuminaba y expandía como rayos deslumbrantes que rebotaban en cada porción de la tenue pared del globo. El fogonazo de luz resultante era como si una estrella durmiera allí, a su alcance, esperando el momento preciso para desaparecer en la bóveda celeste. Todas aquellas burbujas comenzaron a emitir tal singular brillo, intenso pero relajador, que se distinguía con notable diferencia en el absorbente cielo nocturno. El chico advirtió que se dirigían a un punto fijo, y no tuvo que esperar demasiado para divisar la presencia de otra orbe, de un tamaño mucho mayor, que se mantenía flotando. Irradiaba un aire puro y cálido. La esfera acuosa en la que se hallaba se desplazaba cada vez más cercana, como atraída por un campo magnético. Sin previo aviso, la luz reflejada sobre la superficie vidriosa de la burbuja lo deslumbró e impidió la percepción de efecto visual alguno. El cántico oceánico cesó, y un mágico silencio inundó todo el planeta durante ese preciso y bello instante. El chico sintió una fuerza de succión que pacíficamente iba alcanzando todos los poros de su epidermis. Intentó luchar contra ella, pero gradualmente iba notando cómo se desvanecían sus fuerzas, hasta que, finalmente, optó por rendirse a lo invisible.

***
El silencio lo despertó. Sintió una nueva sensación, tal vez frío, que no supo identificar. El chico se sentía como si hubiera vuelto a nacer. Intentó recordar, pero no halló nada en su mente. Se encontró en una laguna de pensamientos, vacíos. Esto lo tranquilizó. Observó, y tomó conciencia de que él existía. Recorrió su alrededor con la mirada, y vio que su mundo estaba delimitado por una nítida frontera. En el exterior, un cuerpo celeste brillaba en medio del vacío. Avanzó por el globo en el que parecía encontrarse. Aquella sensación gélida que sentía se tornó en confianza, cálida y pura, que llenaba su inhabitada mente. Advirtió la presencia de un elemento, arrojado en la pulida área sobre la que se encontraba. Lo recogió y comenzó a recordar aspectos de su antigua vida. Eran recuerdos abstractos, sin comienzo ni fin. En una de esas olas nostálgicas, supo que lo que tenía ante él era un libro. Lo abrió, se sentó en el suelo y comenzó a leer. Pasaron las horas y aquel chaval no podía separarse del libro. Con cada página que devoraba, un recuerdo regresaba a su expectante y brillante mente, que ansiaba el conocimiento. Aquel volumen no tenía fin, pues albergaba todo lo sucedido en el cosmos desde su creación.

Allí pasó días, años, siglos... Voces dicen que aquel chico continúa allí. Y que cada vez que brilla una estrella, es que éste ha descubierto algo nuevo, tal vez desconocido, que el resto de la humanidad no sabrá jamás.

Seudónimo: BLACKCHARLY007


Sandra y el dragón


Hola me llamo Sandra y tengo 12 años. Os voy a contar lo que me pasó una tarde de lluvia que no podía salir a jugar con mi grupo de colegas y me dispuse a jugar con el ordenador, pero se fue la luz.¡ Vaya chasco me llevé!
Estaba enfadada, aburrida y además sola con la única compañía de mi abuela desde que falleció mi abuelo. Era un poco aburrida pero se sentó a mi lado, me dio un beso en la mejilla y me dejó una llave para que subiera al arcón del desván.
Al principio no parecía buena idea ya que allí arriba hacia más frío. Más tarde subí por aquellas escaleras caracoladas que me llevarían a la 3 planta Al llegar arriba del todo, abrí la puerta; el picaporte estaba algo enmohecido por el tiempo. Abrí el arcón y vi un brazalete que tenía una piedra verde brillante y me lo puse en la muñeca. De repente sentí unas ganas tremendas de abrir un pequeño cajón en el que había un antiquísimo libro lo cogí. Me lo lleve a mi cuarto, me dispuse a abrirlo pero no podía. En la pasta vi un simbolito como el colgante que me dio el abuelo antes de morir lo introduje en aquel pequeño hueco y con un click y se abrió. De repente salio un humillo del libro, lo solté sobre mi cama y de él salio un pequeño dinosaurio verde con alas. Se presento ante mí y dijo:
-hola Sandra me llamo Davy y soy un dragón de ...
-¿Un dragón!? Eres muy pequeño.- Sandra hizo un gesto con la mano para indicar el tamaño.
- El tamaño no importa jovencita… con ese brazalete, ese libro y unas palabras mágicas puedes conocer lugares maravillosos, como la era de piedra, el imperio romano, ir a un barco pirata y miles de aventuras más…¿qué me dices ?
-Es fantástico ¿Cómo puedo acceder a esta gran aventura?
- Diciendo esto: “con el poder de este brazalete y mi ingenio, aquí se mete…
- ¿Y que más?, ¿sólo eso?
- Sí, pero el resto lo dices tú. Puedes decir lo que quieras pero ten cuidado con lo que digas porque puede ser desastroso, puedes caer en un lugar equivocado. Piensa lo que vas a decir antes ¿de acuerdo?
- Vale ¿podemos viajar, por favor?
- Lo siento pero tendrá que ser otro día hoy es demasiado tarde.
De repente apareció mi abuela. Había dejado de llover y había vuelto la luz. Me llamaba para cenar. Davy estaba en mi cama muy quieto, parecía un peluche.Cuando mi abuela se fue, Davy me dijo a partir de este día viviremos grandes aventuras.

El libro de los sueños


En aquel día soleado, los niños solían salir por las tardes a jugar al parque con sus bicicletas, sus balones, sus patines, etc.; todos se divertían menos uno. Era 20 de abril del año 2000. Ese día, celebraba su cumpleaños y, entre muchos regalos, hubo uno muy especial, un libro.

Sin decir nada, se subió al desván y comenzó a leer tan entusiasmado que no se dio cuenta que allí, en el desván, había algo especial, algo mágico. De repente, se introdujo en el libro como por arte de magia, como si se tratara de una película de ciencia ficción.

Al abrir los ojos, se dio cuenta que estaba en un mundo diferente, donde todo lo que había leído en otros libros y las historias que había visto en películas, se podían hacer realidad. Llegó a un castillo en el que había ladrones inmensos y ogros muy fieros, a los que derribó y se convirtió en un gran héroe. Se subió a un barco, vio sirenas que encantaban a los marineros y supo enfrentarse a ellas y al gran monstruo marino que, tras una intensa lucha, lo derrotó.

Enfrentarse a la malvada hechicera Lis, le supondría un gran esfuerzo físico que acabaría rendido, pero solo la derrotaría una mente como la de Alfred ; una mente inocente que le hiciera que se convirtiera en polvo. Al despertar, se dio cuenta que ya estaba en casa y pensó que sería su gran secreto, que cuando subiera al desván cambiaría su mundo por uno mágico donde conocería a personajes nuevos y se enfrentaría a aventuras inolvidables para él.

Seudónimo: Maick