jueves, 23 de abril de 2009

El viejo y su nieto


Una vez, un niño llamado Chi-Qui-Tín salió solo de su casa. Estaba en una calle cuando vio a su tatarabuelo. Bueno, en realidad vio a una enorme barba por la acera que se dirigía a una calle.

Todo el mundo en el pueblo sabía que era su tatarabuelo, no pasaba desapercibido porque al principio creían que su barba era un rata enorme y después del susto lo detuvieron por escándalo público, lo enviaron a los jueces. Después de mil trescientas horas de interrogatorio, tratando de conocer el origen de tan larga barba y extraña apariencia, y muy mosqueados, llegaron a la conclusión de ponerle una multa de diez euros y estar diez años en prisión. No le dejaron usar cuchilla de afeitar y se le puso una barba más larga todavía.

Cuando ya salió de prisión no tenía dinero pero sí metros y metros de barba. Al principio tuvo que vivir en la calle pero su barba le ayudó a encontrar trabajo en un circo y pudo tener cobijo y amigos. Al ver Chi-Qui-Tín a su tatarabuelo, sólo le dijo:
-Hola, y se fue a ver a su otro tatarabuelo que vivía en la famosísima ciudad de Chulantao (que alhomejor no se llamaba así…)y que por casualidad, tenía la trenza más larga de toda China. Se ve que en esa familia se llevaba tener el pelo largo, lo cual no debe ser un problema si tienes cuidado de no pisártelo y de no asustar a los demás, aunque éstos, los demás, pueden ser muy especiales y asustarse por cualquier tontería como tener la barba larga. ¡Qué culpa tendrá el tatarabuelo de Chi-Qui-Tín! Muchas veces a la gente le da miedo, simplemente, lo diferente.

Seudónimo: Mortadelo



ERIC SUPERA UNA MISIÓN Y APRENDE UNA LECCIÓN




Un día un niño paseaba por la calle cuando se rompió el suelo y cayó a un submundo lleno de libros. Se sumergió en uno y llegó a un castillo. Entró y vio en su gran trono real, al rey llorando.
-¿Por qué llora Majestad?- preguntó el niño.

-Porque…porque…el malvado Sirán el Grande ha mandado a su dragón para raptar a la princesa y a destruir el pueblo, y si no entrego el reino, dice que me cortará la cabeza.- gimió el rey.
Eric, que así se llamaba el niño se comprometió a rescatar a la princesa.
Cuando Eric iba por el camino hacia el castillo paró a por armamento en la herrería. Allí el herrero le cargó con unas superespadas y cascos de piel de cerdo volador. Cargado de armamento, llegó al castillo donde tuvo que derrotar a los guardias con caras de pez y mazos de palomitas. A los guardias se les pusieron unos humos muy malos y le pegaron al niño un mazazo de palomitas. Eric cansado, cogió un libro que había en el suelo, rápidamente leyó el episodio de conjuros donde había uno que era para conseguir vida en los pelos. En ese momento los pelos de Eric se juntaron con forma de lazo que utilizó para lanzárselo a los guardias y atraparlos.
Corriendo y sin aliento Eric llegó hacia donde estaba Sirán que llevaba otro libro de conjuros. Eric y Sirán empezaron a pronunciar todos los conjuros que podían y los pelos lucharon con espadas de gominola, lanzaron bombas de kitkat y chocolate, pero al final ganó el pelo de Eric, que acabó cogiendo la espada y rompiendo la gillotina donde estaba la princesa.
Eric y la princesa regresaron y todos se asombraron cuando Eric decidió regresar a su mundo.
El niño volvió a la calle, pero estaba triste por no poder volver al libro hasta que compró uno y… leyéndolo comprendió que para vivir grandes aventuras sólo necesitas la imaginación.


Seudónimo: El contador de historias


DE VIAJE


Hola me llamo Caty, y tengo 12 años, soy de Rumanía, la historia que os voy a contar se llama DE VIAJE.

Un día mi papá me regaló un libro, ese libro tenía una parte de español, y otra de rumano, yo sólo leía la parte rumana; entonces mi padre me dijo: “Vamos a España” (dónde estaba mi madre), me puse muy contenta, pero no sabía como despedirme de mis abuelos, tíos y primos. La despedida fue muy triste, lloré mucho, me subí al autocar y leí el libro de mi padre, entonces tenía que leérmelo en rumano, cuando llegamos a Italia y en Francia, vi por la noche muchas estrellas, me hubiera gustado leerlo en español, pero no sabía, sólo en rumano.

Entonces cuando llegamos a España me puse muy contenta, al ver a mi madre, aunque estaba muy mal sin mis abuelos y tíos, y cuando empezó el primer día de colegio no conocía a nadie, me sentí sola, un día conocí a una maestra que quería ayudarme con el español, yo me puse muy contenta, al verla, ella decidió ayudarme y ahora no me siento sola en el colegío porque tengo muchas amigas y muchos profes que me ayudan.

Me gusta mucho Fte Palmera, estoy muy contenta de mi misma, un día quiero aprender muchas cosas de España, y cuando me vaya a Rumanía, podré decirles a todo el mundo que aprendí aquí. Pero quiero irme y todavía no puedo, tengo mucho que aprender aquí.

Tengo muchas ganas de verlos a todos, pero primero tengo que hacer lo que me dice mi madre, estoy muy contenta porque veo muchas ciudades, y ahora porque ha venido mi prima. ¡Ya tengo aquí mi familia!

Además ya leo la parte de español del libro y mi profe me dice que está muy contenta con mi trabajo. Yo me siento feliz.


viernes, 17 de abril de 2009

“LOS MUNDOS INTERCAMBIADOS”


Érase una vez un hombre llamado Aladín. Seguro que ya os sabéis el cuento de Aladín, pero en éste que yo os voy a contar han cambiado algunas cosas.
Aladín era un hombre que se enamoró de una mujer llamada Jasmine. Abu, el mono de Aladín también vivía con ellos.
Un día mientras Aladín paseaba con Jasmine y Abu por el campo, se encontraron a un hombre probándole un zapato de cristal a una joven muchacha muy bella que trabajaba de sirvienta en casa de su madrastra y sus hermanastras. Cuando Aladín los miró, creyó haber leído alguna vez un cuento parecido y en el que aparecía esa misma escena. Aladín dijo:
- ¡Qué casualidad! Me suena eso de algún cuento que he leído de pequeño. Aladín se quedó pensando y por fin cayó:
- ¡Ya sé de qué me suena esa escena!. Es del cuento de Cenicienta.
En ese momento, Aladín, Jasmine y Abu se quedaron muy asombrados, porque a esa muchacha le encajó el zapato de cristal y los dos fueron muy felices. Entonces, pasó una cosa muy extraña: todo desapareció y Aladín no recordó nada y Jasmine tampoco.
La historia empezó de nuevo, pero de otro modo distinto.
Érase una vez Cenicienta y su príncipe que estaban paseando por el campo, cuando se encontraron a un genio pidiéndole 3 deseos a un hombre. En ese momento, Cenicienta reaccionó y dijo:
- Me suena esta escena de algo, pero ahora mismo no caigo.
Al príncipe también le pareció haber visto esa escena antes, pero tampoco recordaba de dónde. Entonces, el hombre pidió los deseos y vio a Cenicienta y a su príncipe. En ese momento, Aladín recordó que antes había pasado algo parecido, pero en el mundo de Cenicienta y todos en ese momento empezaron a reírse a carcajadas. Desde ese momento, Aladín, Jasmine y Abu se hicieron amigos de Cenicienta y su príncipe y ya podían intercambiar mundos cuando quisieran, visitarse los unos a los otros y conocer cosas de distintos mundos.
Y colorín colorado este fantástico cuento se ha acabado.

Seudónimo: Cenicienta

UN MAR DE LIBROS


Era un día normal, el sol resplandecía, alumbrando el mar. Se oía el chocar de las olas contra el barco al unísono del cantar de las gaviotas. Los marineros cantaban y bailaban aclamando a su capitán: Viva el capitán Barba-B!-Decían-¡Viva!.

El capitán Barba-B era un hombre respetado y conocido en las tres islas-libros. Era una persona inculta no leía nada y no sabía ni escribir. Los demás marineros no es que fueran muy sabios, excepto uno. Un tímido muchacho que se encargaba de organizar el sótano. No salía mucho a la cubierta. Se pasaba el día leyendo libros que iba consiguiendo de los poblados por los que pasaba o atracaban. Un buen día dejaron atrás el mar del libro fantasía y llegaron al de aventura. Allí, en ese mar, el agua era cristalina y se podían ver bien las letras que lo formaban. Iban a una isla donde según ponía en el mapa del islote de las hadas, había un gran tesoro. Los marineros cavilaban por conseguir averiguar los acertijos del mapa.

-Un mapa es una imagen donde se señala un camino…-Dijo un marinero-¡Y esto no es un mapa!
-¿A ver?-Pregunto-Mm… si, es un mapa.
-No, no es un mapa –Volvió a decir el marinero-No hay dibujo.
-Pero es que no hace falta dibujo, lo explican con las palabras.
-Bah, tonterías, esto no sirve para nada. No sé por qué lees, es una tontería.-Y diciendo esto dejo caer el ``mapa´´ sobre la cubierta y se marcho.
Él lo cogió y empezó a leer:
``Lee el mar´´ ¿Lee mar?... Enseguida lo comprendió. Corrió hacia la cubierta y vio como las letras del mar formaban:
``Sigue 10 leguas adelante, gira a la derecha y encontraras el tesoro.´´ El timonel estaba zampándose unos bocadillos, así que se arriesgó, sabiendo que se jugaba su puesto y cien latigazos. Manejó el barco hasta el punto indicado por el mapa y encontró un remolino que iba arrastrando el barco. Intentó esquivarlo, pero cada vez estaba más cerca de él. Salió corriendo a avisar al capitán, pero cuando estaba dentro del camarote, avisando a sus superiores, notó las turbulencias y todos se cayeron al suelo. Cuando despertaron salieron del barco y estaban en un mundo diferente. Había dragones y caballeros andantes. Todas esas aventuras provenían de un cofre.

-¡El tesoro!-exclamo un marinero señalando el cofre.
Toda la imaginación de todos los niños del mundo se había concentrado en aquel cofre. El capitán dijo: Bah! Tanto esfuerzo para esta tontería.
Y le dio una patada. El cofre reaccionó con una gran explosión y…
El capitán y todos los marineros se convirtieron en criados de un rey, y ese rey era el muchacho. Se acerco al capitán y le dio un colgante con un libro de oro pequeño.
-¿Cómo, majestad?-se limitó a decir el capitán.
-Ya me lo agradecerás más tarde dijo el muchacho, y se fue.
El capitán no volvió a saber nada más de él, y gracias al colgante aprendió a leer y a escribir...
-¡Que historia tan irreal abuelo!-dijo la niña.
El abuelo cerró el libro del que había leído el cuento y dijo: ¿Tú crees?
La niña se fue y el abuelo se levantó a guardar el libro, y del bolsillo sacó un colgante con un libro de oro pequeño y susurró: Gracias, majestad.

Seudónimo: EROCIO

LA BIBLIOTECA ANIMADA


La biblioteca pública de Villa Estrella parecía como la de cualquier otro pueblo de España. De hecho Antonio López, el bibliotecario, siempre pensó que era corriente y silenciosa.
Pero guardaba un secreto en su interior que ningún hombre conocía. Cuando Antonio López terminaba su trabajo y apagaba las luces, los libros cobraban vida y se paseaban tranquilamente por las estanterías y los pasillos de la biblioteca.
Pero hoy era un día especial, “Don Quijote”, el libro más antiguo, había citado a todos los demás para un reunión importante.
El grueso libro, escrito por un tal Cervantes, se subió a la mesa del bibliotecario y les dijo a todos que hacía un mes que faltaban algunos de sus compañeros -libros.
El lobo del cuento de “Los Cabritillos” dijo -es verdad- , hace días que no veo a “Caperucita Roja”, a “Fray Perico y su borrico” y a “Judy Moody”, aunque eso es normal porque todos sabéis que siempre está de muy mal humor.
“Espasa Calpe” que es una enciclopedia de muchos tomos y por tanto sabía mucho dijo, que entre sus páginas había historias que halaban de libros que la gente tiraba a la basura, los rompía y hasta los estropeaba pintando encima de ellos.
“Kika Superbruja”, que era un precioso libro de aventuras juveniles dijo que ella había oído esas historias, pero como amiga de todos los desaparecidos había que hacer algo para encontrarlos.
El “Diccionario de la Lengua”, que como todos saben es un libro marrón y gordote, dijo que él sabía que algunos niños se llevaban los libros de la biblioteca y no los devolvían. “La gota de lluvia”, un pequeño libro infantil, dijo que la cosa estaba clara como el agua, había que idear un plan para rescatar a los amigos.
A “Don Quijote” se le ocurrió una idea, había que mandar una patrulla a buscar a los desaparecidos. “El vampiro del diento flojo”, “Los cinco”, que tenían experiencia en investigaciones y el “El coleccionista de estrellas”. Todos eran libros que gustaban mucho a los niños, por eso salieron de sus estanterías y se colocaron en la mesa del bibliotecario para que al día siguiente los primeros niños que entraran los vieran y los pidieran prestados.
A los cinco días devolvieron los libros prestados. Esa misma noche se reunieron de nuevo los libros para que les contaran lo que habían averiguado de los amigos perdidos. Todos los libros los tenía Juanito Malacara, que era un niño muy travieso que nunca devolvía a la biblioteca los libros tomados como préstamo.
“El rey Arturo cabalga de nuevo más o menos”, dijo que él se encargaría de dejar la ficha de recogida de los libros encima de la mesa del bibliotecario.Al día siguiente, Antonio López vio las fichas y llamó a los padres de Juanito Malacara para que los devolviera. Esa noche, con todos los libros ya en la biblioteca, Antonio López, antes de marcharse a casa dijo:
ESTA NOCHE YA ESTÁIS TODOS.

Seudónimo: LULÚ

NICOLÁS VIAJA AL PASADO


Érase una vez un niño que vivía en un pueblo pequeño de Madrid. Se llamaba Nicolás y tenía once años. Nicolás solía ser solitario y no jugaba nunca a nada, ya que no tenía amigos. Pero a Nicolás solo le gustaba una cosa en el mundo más que tener amigos: ser escritor.
Un día llegó al pueblo una niña de su edad, se llamaba Monique y era francesa. La niña tampoco tenía amigos e intentó hacerse amiga de Nicolás. Este se resistió, pero al final cedió. Se fueron dando cuenta de que tenían muchas cosas en común, como por ejemplo que a los dos les gustaba escribir. Un día Nicolás propuso algo:
-Monique, ¿qué te parece que escribamos un cuento?
-Me gusta la idea-dijo Monique-. Pero, ¿de qué lo podríamos escribir?-preguntó dubitativa.
-¡De historia!¡De romanos y de griegos!-exclamó Nicolás.
Así Nicolás y Monique fueron a la biblioteca a buscar información sobre el tema. Encontraron varios libros, pero al abrir uno aparecieron en el Imperio Romano. Nicolás
iba vestido de gladiador y Monique era su esposa.
-¡Esto es increíble!-exclamó Nico-.Soy un gladiador.
-Lo que pueden hacer los libros es impresionante. Por eso me gustan tanto.
Poco a poco fueron conociendo la antigua Roma e incluso conocieron al Emperador Nerón. Pero a los pocos días aparecieron en Grecia. Había habido un gran cambio y ya no estaban vestidos de gladiadores. Sino que llevaban algo parecido a una túnica blanca. Pudieron conocer a Aristóteles y le ayudaron en sus cálculos matemáticos, aunque lo de ellos fuese la escritura. Aprendieron historias de la mitología y cuando estuvieron preparados , ¡zas!, aparecieron de nuevo en la biblioteca.
-¡Ha sido maravilloso! ¡Fantástico! –dijeron a coro.
-Ahora ya tenemos suficientes conocimientos como para escribir un libro-dijo Monique alegre.
-Después de todo no hubiese conseguido escribir el libro sin ti.
Poco después presentaron el libro a los niños del pueblo y todos, incluso los que solo pensaban en el deporte, se aficionaron a la lectura. El alcalde se alegró tanto que mandó construir una estatua en su honor y Nicolás comprendió que por tener gustos distintos no debería dejar de tener amigos.

Seudónimo: GAFITAS

ANTONIO Y SU LIBRO


Un día Antonio se puso a leer un libro. El mar estaba cubierto de gas, de peces, de tierra, de rocas y de conchas.Un día fue de excursión el Colegio Blas Infante al mar y se puso el cielo oscuro. Se levantó mucho aire y entraba el agua en el barco. Los alumnos tuvieron que ponerse a sacar agua con cubos y como no paraba de llover se tuvieron que poner los chubasqueros.El barco empezó a hundirse y tiraron un antorcha para que la vieran los pescadores y los llevaran hacia el puerto.Finalmente, cogieron una lancha y salieron hacia allí donde los médicos les estaban esperando para ver si necesitaban ayuda. Algunos de ellos perdieron el conocimiento del viaje tan duro que habían tenido que hacer.



Matemáticas por la calle.


La profesora estaba enfadada y Miguel no sabía por qué, les había mandado muchas actividades, tantas, que ni siquiera Miguel, el mejor de la clase no sabría como terminarlas para el día siguiente. Cuando llegó a casa no dijo ni hola, puesto que iba derecho a su habitación a hacer los ejercicios, llevaba tanta prisa que se equivocó de libro, cogió el de lengua en vez del de mates. Allí estaban los relatos y poemas, las oraciones, los adjetivos… algo que no le molestaba. Pero no, buscaba las mates, ¡con lo poco que le gustaban!! Por fin lo vio, lo abrió y se llevó la mayor sorpresa de su vida… ¡todas las páginas estaban en blanco!, ¡todo se había fugado!: Problemas, cuentas, polígonos, raíces cuadradas ecuaciones fracciones… no quedaba nada excepto una frase que se repetía en todas las páginas:
``SAL A LA CALLE Y VERAS TUS PROBLEMAS. Y PARA RESOLVER EL NUESTRO TENDRAS QUE UTILIZAR LA DESTREZA Y EL CEREBRO.´´
Efectivamente, cuando salió a la calle todo… polígonos, cuentas, números fracciones… estaban andando por ahí. Se encontró con su amiga Sonia, que también asombrada por ese caos fue corriendo hacia él:
- Hola –se saludaron los dos al unísono-
- ¿Qué ha pasado? Te ha ocurrido lo mismo ¿Verdad?-dijo Sonia-
Entonces una fracción los oyó, se les acercó y se lo explicó todo. Y es que todos, números, fórmulas, figuras…y todo lo que tiene relación con las matemáticas estaban enfadados porque no les hacían caso, no los aplicaban a sus vidas, no se preocupaban de resolverlos bien. Así que ellos habían decidido no dejarles hacer sus tareas. Las matemáticas querían vengarse.
– ¡Esto es lo que faltaba! -decían todos los niños y niñas. ¡Con todos los ejercicios que tenemos que hacer y ahora esto! ¡Vaya complicación!
Decidieron reunirse, gritaron, conversaron y quizá hasta se pelearon. Al final hubo acuerdo: si los niñas/os se proponían resolverlos bien y nunca más los iban a dejar apartados en un rincón de casa u olvidados en un cajón todos volverían de nuevo a su lugar en el libro de matemáticas.
Cuando Miguel llegó a casa y terminó todos los deberes, respiró tranquilo, pensó en que eso solo podría ser un sueño, no era real. Y en verdad, fue un sueño. Se despertó y se acordó de que el libro de mates estaba guardado en un cajón sin uso. Se apresuró a rescatarlo. Sin embargo antes de que abriera el cajón, el libro se lo tragó…

Seudónimo: Eskeko

Érase una vez en el reino de los libros


Érase una vez el reino de los libros, en el que todas sus casas y habitantes eran libros. A la reina Ciencia y a sus hijos Aventura e Infantil les pasaba algo. Estaban muy angustiados, porque el rey Cómic ¡había desaparecido! Lo buscaron por todo el mundo de los libros pero no lo encontraban. Le preguntaban a todos los libros pero ellos no lo habían visto. El hijo del rey, Infantil, sospechó que lo podían haber secuestrado.
-Si no esta por el mundo de los libros quizás tengas razón y lo hayan secuestrado-dijo la reina Ciencia.
-Es verdad pero ¿Quién?-dijo su hija Aventura.
-¡Ya sé quien podría secuestrarlo!: el gigante Come Libros- dijo Infantil.
-Ese maldito gigante lo ha secuestrado, ¡seguro que si! - exclamó la reina-Vamos a buscarle, con nuestros poderes los libros podremos salvarle.
Entonces nuestros queridos libros se fueron en busca del gigante Comelibros. Cuando llegaron a su malvado castillo. Se abrió la puerta sola. De la puerta salieron dos enormes llamas de fuego que los querían quemar. Infantil se abrió y de entre sus páginas salieron miles de payasos que con sus flores y pajaritas de broma apagaron las llamas. Siguieron caminando y subieron las escaleras del castillo. Aparecieron cuatro monstruos que los querían capturar para que el gigante Comelibros se los comiera. Aventura se abrió por el capitulo tres y de repente, salió de ella el coche de Indiana Jones. Se montaron y atropellaron a los cuatro monstruos. Siguieron caminado hasta llegar a una puerta gigantesca que se abrió delante de ellos. Encontraron al gigante Comelibros a punto de comerse al rey Cómic. Entonces la reina Ciencia se abrió y salieron unos rayos paralizantes que fueron a su cabeza. Y de Infantil salieron Batman, Superman y Spider-man y le pegaron hasta que cayó al suelo. De la hija Aventura salió a Indiana Jones y con su larga cuerda lo ataron y cuando estaba bajo su control le hicieron prometer que no volvería a comer a más los libros sino que se los leería.
La familia real de los libros se abrazó y desde entonces familia, pueblo y gigante viven en paz y felicidad.

Seudónimo: Fashion

MI VIDA DENTRO DE DIEZ AÑOS


Me llamo Raúl José y tengo 22 años. Soy futbolista de la cantera del Real Madrid. Llegué a Madrid hace dos años. Soy de Córdoba y empecé a jugar al fútbol 7 en "La Rivera" con trece años: seguí jugando en el equipo hasta que me llamaron para jugar en el Córdoba gracias a que un ojeador me descubrió cuando jugaba en el Rivera. Más tarde pasé a la centera del Real Madrid.
Desde pequeño he jugado al fútbol y mi sueño era entrar en el Real Madrid. Mis padres siempre confiaron en mí y me ayudaron a conseguirlo. Para lograrlo he tenido que luchar mucho, levantarme temprano y entrenar a diario.
Ahora voy a jugar como titular mi primer partido de "Champion" y espero que algún día me convierta en "Pichichi" de la Liga y ser uno de los mejores jugadores del país o del mundo.
Estando jugando un partido a mitad de temporada me lesioné y estuve sin poder jugar un mes. Me preocupé por si la lesión me impedía segur haciendo lo que me gusta pero, al final, todo quedó en un susto.
Ahora vivo en mi propio apartamento con mi novia y he comprado un piso para que mis padres vivan cerca de mí y puedan ver todos mis partidos.
Otros equipos han intentado negociar con el Real Madrid para mi traspaso, pero yo sólo quiero jugar en el equipo del que soy seguidor desde pequeñito.
Ahora quieren hacer una película basada en mi vida, se llamará "Goal 3".

Seudónimo: Raúl José

LA CONEJA Y LA TORTUGA


Había una vez una coneja y una tortuga que eran buscatesoros. La coneja se llamaba Sandra y la tortuga Fran.

Un día los dos se fueron a bucear a ver si encontraban algo…y bucearon por todo el MAR, pero no encontraron nada. Siguieron caminando y al final se encontraron con una cueva bajo el MAR. Allí había un cofre…y en el cofre había un mapa que les conducía a una isla.

Fueron a la isla y debajo de una palmera había una especie de X. La coneja y la tortuga cavaron y cavaron y por fin algo encontraron…era una “varita mágica”…en la varita había una carta que ponía:”por favor, todo el que encuentre esta varita ha de devolverla a su dueño”.Mientras tanto la varita les condujo a las montañas más frías y más altas del mundo, y allí, vieron una LUZ.

-¡Es una cueva!-dijo el conejo.

Y allí había un hada que les dijo:

- Os concedo un deseo por haber devuelto la varita a su dueño.


Y entonces…TRIN TRIN TRIN…

-¡Deseo la PAZ !-dijo la coneja Sandra.

Y así fue como un día, en el mundo, y por un pequeño instante, la PAZ llegó hasta él. Ojalá todos hagamos acciones parecidas para que la PAZ no sólo dure un día, sino una ETERNIDAD.

Seudónimo: ESCUDILLA

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS

Un día de lluvia un niño llamado Javier estaba muy aburrido, no sabía lo que hacer. Decidió jugar a la consola, pero no funcionaba. Salió a la calle a jugar a la pelota, pero estaba lloviendo. ¡Qué aburrido! Cuando caía la noche estaba de muy mal humor, pero pensando que al siguiente día iría al colegio y se alegro.

El día siguiente vio a su amigo Ernesto que salía de la biblioteca. Javier se informó como podría coger los libros de la biblioteca por su amigo Ernesto, pero no estaba muy decidido a hacerse socio. Él no le veía mucha diversión los no se podían comparar con las consolas. En los días siguientes observó como entraban y salían libros de la biblioteca. Y cada día le picaba más la curiosidad.

Llegó el gran en el que decidió entrar él también, a recoger un libro. La bibliotecaria le dio su carné y le explicó las reglas. No muy convencido se llevó su primer libro de aventuras.

Javier volvió a casa, cenó y se acostó a leer, le gusto muchísimo, se sumergió en un mundo de fantasía que no se podía explicar: fantasía, aventuras y diversión. Tanto le gustó el libro a Javier que se acabo el libro esa misma noche. Nunca más se aburrió, leía uno tras otro en su tiempo libre. ¡Eran fabulosos!

Un día encontró en la biblioteca un libro que le llamó la atención tenía miles de páginas era gordísimo.


-Cuando empezó a leerlo, el libro se tragó a Javier. En su contenido había un montón de niños atrapados en él: Rubén, Ernesto, María, Lola, Jesús, etc. Que si les gustaba leer.
-Todos estaban asustados y Javier pregunto. -¿Dónde estoy? Y le contestaron: en el país oscuro donde no hay libros, a Beatriz no le gusta leer y estamos atrapados en su pesadilla -y ¡como vamos a salir! Pregunto Javier ¡despertándola!- contestaron todos.


-Ernesto propuso ir a hacer algo para que Beatriz se divierta-. Todos le enseñaron la importancia de los libros que ella no lo sabía.

-Le explicaron lo maravilloso que es un libro de fantasía, aventuras, misterios, etc. ¡Nunca te aburrirás! Si tienes un libro en la mano –le dijo María-.


-Estarás deseando leer el final le explica Lola.- ¡Que mundo de diversión! Le dijo Jesús
¡Que mundo de sueños! Le dijo Rubén.

Al final de tanta insistencia Beatriz leyó el libro.

¡Que alegría! Jamás se aburría. Cuando se despertó y fue al colegio lo primero que hizo fue hacerse socia de la biblioteca del colegio.

Seudónimo: Mario

Una nueva ilusión


Maxi era un hombre mayor. Vivía solo en un enorme caserón a las afueras del pueblo. Su casa estaba rodeada de un hermoso jardín. Siempre estaba allí leyendo o cuidando las plantas. Una tarde, mis amigos y yo jugábamos cerca de la casa cuando nuestro balón cayó dentro de su jardín. Óscar se acercó a la verja y llamó al timbre; de pronto apareció aquel señor.
¿Queréis algo?, - preguntó Maxi.
Se nos ha caído el balón sin querer en su jardín, ¿puede devolvérnoslo? – dijo Óscar.
Podéis pasar y cogerlo vosotros mismos – respondió Maxi.
¿Vive usted aquí solo? – preguntó Rubén.
Sí; me llamo Maxi y esta es mi casa, ¿queréis hacerme compañía un ratito?, a veces es bueno poder charlar con alguien.
Nos sentamos junto a él y comenzamos a hablar. Él nos contó muchas historias interesantes. Desde aquel día, todas las tardes, íbamos a visitarlo y cada día nos asombraba con nuevas historias.
¿Has viajado mucho? ¿Cómo conoces tantos lugares?, - le pregunté.
¿Queréis saber cómo? – contestó Maxi – Todo lo que sé lo he sacado de los libros. ¿Queréis verlo?
Todos nos levantamos y seguimos a maxi hasta el interior de la casa, entramos en una sala enorme toda llena de estanterías que llegaban casi hasta el techo. Había cientos de libros perfectamente ordenados.
¿Todos estos libros los has leído? – le dije asombrada.
Sí, todos y espero poder seguir leyendo muchos más – contestó Maxi.
Pero leer es muy aburrido – contestó Jorge.
¿Crees que son aburridas todas las historias que os he contado? – preguntó Maxi
No, claro que no – respondió Jorge.
Pues todas esas historias están en los libros. Mirad – dijo Maxi – los libros pueden llevarte a lugares maravillosos, os pueden hacer vivir aventuras interesantes y fantásticas, leyendo, os podéis convertir en intrépidos piratas, en vaqueros del Oeste, en exploradores de tierras lejanas, descubrir increíbles tesoros. Los libros, son los mejores compañeros de juegos, nunca tendréis un momento para aburriros si tenéis un buen libro a mano.
Maxi, regaló a cada niño un libro, con la condición de que cuando lo leyeran tendrían que contárselo a los demás.
Para nuestra sorpresa, cada uno disfrutamos de nuestra lectura y también de compartir con los demás las increíbles aventuras que habíamos conocido. Nos dimos cuenta de que un libro no es solo un conjunto de hojas blancas llenas de letras, sino que cada libro escondía historias maravillosas preparadas para ser descubiertas.
Desde aquel día, además de nuestros juegos de siempre, nunca nos faltaba un ratito para leer, visitábamos a diario a Maxi y ahora éramos nosotros quienes contábamos a Maxi asombrosas historias, disfrutábamos escuchándonos unos a otros, los libros se habían convertido para nosotros en algo realmente importante.
Fuimos comprando más y más libros y formando así nuestro propio mundo de libros y siempre estaremos agradecidos a Maxi por habernos hecho descubrir el maravilloso mundo de los libros.

Alegría

LA MAGIA DE LOS LIBROS


¡Bah, no importa! – dijo Jack.
Pero si… - intentó decir Sara, su hermana con voz preocupada.
¡Ya he dicho que no importa! – gritó esta vez Jack – y ¡plaf! Cerró de golpe la puerta. Se sentó en el descanso de la ventana y se puso a mirar el cielo…
¿Por qué tendrán que obligarme a leer? Si lo hago es por mí. ¿Qué les importará? – dijo con voz replicante. Observó unos pájaros y otros animales, perros, vacas… Entonces se puso a pensar:
Los animales estarán muy tranquilos sin tener deberes… ni aunque estén en peligro de muerte frente a otros… - siguió pensando.
Él no sabía lo que es estar así en peligro, así que…

¡Jack! Toc, toc, toc – se escuchó desde la puerta.
Entonces Jack se levantó y rápidamente cerró la puerta con llave.
¡Abre ahora mismo Jack!
Vale – se resignó, ya que era su madre. Abrió y su mamá le dio un libro para que lo leyera.
Con este libro tan intere…
¡¿Quéee?! – interrumpió Jack.
¡Venga! – replicó su madre mientras se iba dándole el libro. Seguramente mi hermanita se lo debió contar, pensó con cara amargada.
Me muero de aburrimiento – resopló – cogeré un cómic – decidió.
Lo cogió dejando el de su madre de lado; pero, al verlo, se dio cuenta de que era otro libro sobre animales, no el cómic que él pensaba. Y le entró curiosidad al ver a todos aquellos animales y recordar lo que había dicho antes. Lo leyó y le gustó tanto que…¡decidió leer más libros! Como nunca había leído un libro ese le entusiasmó tanto que…era como si se introdujera en la historia y fuese el protagonista, o no, …
¡Bieeeen!! – gritó toda su familia.
Como ya sabéis aquí está ¡la magia de los libros!

Seudónimo: Paúl

“JUANITO PERIQUITO”


Érase una vez un pueblo al revés, donde todo era al revés, hasta su “erbmon” lo era. En ese pueblo todo era de esa manera. Lo triste de todo era que los habitantes de ese pueblo, llamado “etneuP”, en nuestro idioma Puente, no podían leer cuentos porque las palabras de los cuentos no estaban al revés y ellos no las entendían.
Juanito era un niño muy normal, bueno, no tanto, porque a Juanito le dieron un premio porque hablaba MOGOLLÓN, por eso todos los del pueblo le llamaban Juan Periquito. Juan era muy malo y no le gustaba hacer las tareas, pero tenía una gran imaginación.
En “etneuP” había una ley que decía: “No está permitido leer cuentos con el idioma al revés”. Juan pensaba: “¿Qué les importa a ellos si leemos o no?”
Un día de fuerte lluvia, Juanito iba corriendo de camino a su casa cuando de repente oye:
Sí, tú, el pisotón. No hagas caras raras. ¡Estoy por debajo de tu pie!
Entonces Juanito se extrañó mucho y miró debajo de su pie. ¡Era un libro! Entonces Juan lo cogió y se fue pitando para su casa. Cuando llegó le preguntó al libro:
¿Tú que haces aquí? ¿Cómo es que todavía queda un libro con las letras al revés si hace 7 años los quemaron todos?
¡Pues no me ves, “atontao”! Soy el único libro que queda en “etneuP”. ¿A qué es guay?
¿Qué haces aquí? ¿Para que me buscas? –preguntó Juan.
Te he estado observando desde hace mucho tiempo y sé que tienes una gran imaginación. Por eso mi propósito es que entre tú y yo retiremos la ley de prohibición de leer libros –contestó el libro parlanchín.
Pero…
Tú calla y escucha. Mañana haz que todo el mundo venga a leerme. Y cómo verán que tengo historias muy bonitas, se correrá la voz y vendrá hasta el Alcalde y me leerá. Y ¡plas! se quitará esa absurda ley. ¿A qué es fácil?
Así fue cómo en aquel pueblo se retiró la ley y desde entonces todo el mundo podía leer. El libro parlanchín se fue a otros sitios donde no se podía leer cuentos tampoco para acabar con esa ley en todos los lugares. Y colorín colorado si este cuento no te ha gustado…..¡calla la boca!......y di que te ha gustado.

Seudónimo: LA BELLA DURMIENTE

“EL MUNDO SIN LETRAS”


Hace mucho tiempo, en un pueblecito muy chiquitito de España, había una casa que tenía un baúl en el que había algo dentro y nadie sabía lo que era. Las personas que eran dueñas del baúl tampoco lo sabían. Ese baúl era de la abuela de la actual dueña de la casa.
Un día unos niños fueron al colegio y uno de los niños le preguntó a la maestra que por qué no había lenguaje como una asignatura más y no que siempre tenían matemáticas.
La maestra le respondió que un día las letras se fueron de ese pueblo a un sitio de ese pueblo a esconderse y nunca nadie más las vio.
Otro día, cuando el pueblo estaba tranquilo, hubo un hombre llamado Eduardo que fue a la casa del señor Octavio y la señora Marina, las personas dueñas del baúl.
Cuando Eduardo llegó, llamó a la puerta, pero no había nadie. Cuando Eduardo llamó a la puerta y observó que no había nadie, dejó una carta que traía por la rendija de la puerta.
Al llegar Marina y Octavio vieron la carta y la abrieron, pero no sabían lo que contenía. Era una carta con números, porque en ese pueblecito no había letras, solamente números.
Esa carta no se podía descifrar: 8869375 447568 9560 89 85 4949 556796 7569 67 549765896459 6796745668947 567986 4578957 049857 8 85854 5 36 534444
Ahí no se entendía nada.
La familia fue al otro pueblo de al lado, dónde había personas científicas que descifraban los números en letras. Cuando vio a su amigo, cogió la carta y la metió en una máquina. Cuando lo descifró les dijo lo que ponía: “En el baúl que tenéis, están las letras que se escaparon del pueblecito”.
Marina y Octavio cogieron la carta y se fueron derechos al baúl para ver lo que contenía. Marina llamó a Eduardo para darle las gracias y cuando abrió el BAÚL todas las letras salieron corriendo para los colegios, casas, supermercados, …
Así todo volvió a la normalidad en este pequeño pueblecito y todos fueron felices y, sobre todo, la familia de Octavio.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Seudónimo:
POCAHONTAS