jueves, 23 de abril de 2009

El viejo y su nieto


Una vez, un niño llamado Chi-Qui-Tín salió solo de su casa. Estaba en una calle cuando vio a su tatarabuelo. Bueno, en realidad vio a una enorme barba por la acera que se dirigía a una calle.

Todo el mundo en el pueblo sabía que era su tatarabuelo, no pasaba desapercibido porque al principio creían que su barba era un rata enorme y después del susto lo detuvieron por escándalo público, lo enviaron a los jueces. Después de mil trescientas horas de interrogatorio, tratando de conocer el origen de tan larga barba y extraña apariencia, y muy mosqueados, llegaron a la conclusión de ponerle una multa de diez euros y estar diez años en prisión. No le dejaron usar cuchilla de afeitar y se le puso una barba más larga todavía.

Cuando ya salió de prisión no tenía dinero pero sí metros y metros de barba. Al principio tuvo que vivir en la calle pero su barba le ayudó a encontrar trabajo en un circo y pudo tener cobijo y amigos. Al ver Chi-Qui-Tín a su tatarabuelo, sólo le dijo:
-Hola, y se fue a ver a su otro tatarabuelo que vivía en la famosísima ciudad de Chulantao (que alhomejor no se llamaba así…)y que por casualidad, tenía la trenza más larga de toda China. Se ve que en esa familia se llevaba tener el pelo largo, lo cual no debe ser un problema si tienes cuidado de no pisártelo y de no asustar a los demás, aunque éstos, los demás, pueden ser muy especiales y asustarse por cualquier tontería como tener la barba larga. ¡Qué culpa tendrá el tatarabuelo de Chi-Qui-Tín! Muchas veces a la gente le da miedo, simplemente, lo diferente.

Seudónimo: Mortadelo



ERIC SUPERA UNA MISIÓN Y APRENDE UNA LECCIÓN




Un día un niño paseaba por la calle cuando se rompió el suelo y cayó a un submundo lleno de libros. Se sumergió en uno y llegó a un castillo. Entró y vio en su gran trono real, al rey llorando.
-¿Por qué llora Majestad?- preguntó el niño.

-Porque…porque…el malvado Sirán el Grande ha mandado a su dragón para raptar a la princesa y a destruir el pueblo, y si no entrego el reino, dice que me cortará la cabeza.- gimió el rey.
Eric, que así se llamaba el niño se comprometió a rescatar a la princesa.
Cuando Eric iba por el camino hacia el castillo paró a por armamento en la herrería. Allí el herrero le cargó con unas superespadas y cascos de piel de cerdo volador. Cargado de armamento, llegó al castillo donde tuvo que derrotar a los guardias con caras de pez y mazos de palomitas. A los guardias se les pusieron unos humos muy malos y le pegaron al niño un mazazo de palomitas. Eric cansado, cogió un libro que había en el suelo, rápidamente leyó el episodio de conjuros donde había uno que era para conseguir vida en los pelos. En ese momento los pelos de Eric se juntaron con forma de lazo que utilizó para lanzárselo a los guardias y atraparlos.
Corriendo y sin aliento Eric llegó hacia donde estaba Sirán que llevaba otro libro de conjuros. Eric y Sirán empezaron a pronunciar todos los conjuros que podían y los pelos lucharon con espadas de gominola, lanzaron bombas de kitkat y chocolate, pero al final ganó el pelo de Eric, que acabó cogiendo la espada y rompiendo la gillotina donde estaba la princesa.
Eric y la princesa regresaron y todos se asombraron cuando Eric decidió regresar a su mundo.
El niño volvió a la calle, pero estaba triste por no poder volver al libro hasta que compró uno y… leyéndolo comprendió que para vivir grandes aventuras sólo necesitas la imaginación.


Seudónimo: El contador de historias


DE VIAJE


Hola me llamo Caty, y tengo 12 años, soy de Rumanía, la historia que os voy a contar se llama DE VIAJE.

Un día mi papá me regaló un libro, ese libro tenía una parte de español, y otra de rumano, yo sólo leía la parte rumana; entonces mi padre me dijo: “Vamos a España” (dónde estaba mi madre), me puse muy contenta, pero no sabía como despedirme de mis abuelos, tíos y primos. La despedida fue muy triste, lloré mucho, me subí al autocar y leí el libro de mi padre, entonces tenía que leérmelo en rumano, cuando llegamos a Italia y en Francia, vi por la noche muchas estrellas, me hubiera gustado leerlo en español, pero no sabía, sólo en rumano.

Entonces cuando llegamos a España me puse muy contenta, al ver a mi madre, aunque estaba muy mal sin mis abuelos y tíos, y cuando empezó el primer día de colegio no conocía a nadie, me sentí sola, un día conocí a una maestra que quería ayudarme con el español, yo me puse muy contenta, al verla, ella decidió ayudarme y ahora no me siento sola en el colegío porque tengo muchas amigas y muchos profes que me ayudan.

Me gusta mucho Fte Palmera, estoy muy contenta de mi misma, un día quiero aprender muchas cosas de España, y cuando me vaya a Rumanía, podré decirles a todo el mundo que aprendí aquí. Pero quiero irme y todavía no puedo, tengo mucho que aprender aquí.

Tengo muchas ganas de verlos a todos, pero primero tengo que hacer lo que me dice mi madre, estoy muy contenta porque veo muchas ciudades, y ahora porque ha venido mi prima. ¡Ya tengo aquí mi familia!

Además ya leo la parte de español del libro y mi profe me dice que está muy contenta con mi trabajo. Yo me siento feliz.


viernes, 17 de abril de 2009

“LOS MUNDOS INTERCAMBIADOS”


Érase una vez un hombre llamado Aladín. Seguro que ya os sabéis el cuento de Aladín, pero en éste que yo os voy a contar han cambiado algunas cosas.
Aladín era un hombre que se enamoró de una mujer llamada Jasmine. Abu, el mono de Aladín también vivía con ellos.
Un día mientras Aladín paseaba con Jasmine y Abu por el campo, se encontraron a un hombre probándole un zapato de cristal a una joven muchacha muy bella que trabajaba de sirvienta en casa de su madrastra y sus hermanastras. Cuando Aladín los miró, creyó haber leído alguna vez un cuento parecido y en el que aparecía esa misma escena. Aladín dijo:
- ¡Qué casualidad! Me suena eso de algún cuento que he leído de pequeño. Aladín se quedó pensando y por fin cayó:
- ¡Ya sé de qué me suena esa escena!. Es del cuento de Cenicienta.
En ese momento, Aladín, Jasmine y Abu se quedaron muy asombrados, porque a esa muchacha le encajó el zapato de cristal y los dos fueron muy felices. Entonces, pasó una cosa muy extraña: todo desapareció y Aladín no recordó nada y Jasmine tampoco.
La historia empezó de nuevo, pero de otro modo distinto.
Érase una vez Cenicienta y su príncipe que estaban paseando por el campo, cuando se encontraron a un genio pidiéndole 3 deseos a un hombre. En ese momento, Cenicienta reaccionó y dijo:
- Me suena esta escena de algo, pero ahora mismo no caigo.
Al príncipe también le pareció haber visto esa escena antes, pero tampoco recordaba de dónde. Entonces, el hombre pidió los deseos y vio a Cenicienta y a su príncipe. En ese momento, Aladín recordó que antes había pasado algo parecido, pero en el mundo de Cenicienta y todos en ese momento empezaron a reírse a carcajadas. Desde ese momento, Aladín, Jasmine y Abu se hicieron amigos de Cenicienta y su príncipe y ya podían intercambiar mundos cuando quisieran, visitarse los unos a los otros y conocer cosas de distintos mundos.
Y colorín colorado este fantástico cuento se ha acabado.

Seudónimo: Cenicienta

UN MAR DE LIBROS


Era un día normal, el sol resplandecía, alumbrando el mar. Se oía el chocar de las olas contra el barco al unísono del cantar de las gaviotas. Los marineros cantaban y bailaban aclamando a su capitán: Viva el capitán Barba-B!-Decían-¡Viva!.

El capitán Barba-B era un hombre respetado y conocido en las tres islas-libros. Era una persona inculta no leía nada y no sabía ni escribir. Los demás marineros no es que fueran muy sabios, excepto uno. Un tímido muchacho que se encargaba de organizar el sótano. No salía mucho a la cubierta. Se pasaba el día leyendo libros que iba consiguiendo de los poblados por los que pasaba o atracaban. Un buen día dejaron atrás el mar del libro fantasía y llegaron al de aventura. Allí, en ese mar, el agua era cristalina y se podían ver bien las letras que lo formaban. Iban a una isla donde según ponía en el mapa del islote de las hadas, había un gran tesoro. Los marineros cavilaban por conseguir averiguar los acertijos del mapa.

-Un mapa es una imagen donde se señala un camino…-Dijo un marinero-¡Y esto no es un mapa!
-¿A ver?-Pregunto-Mm… si, es un mapa.
-No, no es un mapa –Volvió a decir el marinero-No hay dibujo.
-Pero es que no hace falta dibujo, lo explican con las palabras.
-Bah, tonterías, esto no sirve para nada. No sé por qué lees, es una tontería.-Y diciendo esto dejo caer el ``mapa´´ sobre la cubierta y se marcho.
Él lo cogió y empezó a leer:
``Lee el mar´´ ¿Lee mar?... Enseguida lo comprendió. Corrió hacia la cubierta y vio como las letras del mar formaban:
``Sigue 10 leguas adelante, gira a la derecha y encontraras el tesoro.´´ El timonel estaba zampándose unos bocadillos, así que se arriesgó, sabiendo que se jugaba su puesto y cien latigazos. Manejó el barco hasta el punto indicado por el mapa y encontró un remolino que iba arrastrando el barco. Intentó esquivarlo, pero cada vez estaba más cerca de él. Salió corriendo a avisar al capitán, pero cuando estaba dentro del camarote, avisando a sus superiores, notó las turbulencias y todos se cayeron al suelo. Cuando despertaron salieron del barco y estaban en un mundo diferente. Había dragones y caballeros andantes. Todas esas aventuras provenían de un cofre.

-¡El tesoro!-exclamo un marinero señalando el cofre.
Toda la imaginación de todos los niños del mundo se había concentrado en aquel cofre. El capitán dijo: Bah! Tanto esfuerzo para esta tontería.
Y le dio una patada. El cofre reaccionó con una gran explosión y…
El capitán y todos los marineros se convirtieron en criados de un rey, y ese rey era el muchacho. Se acerco al capitán y le dio un colgante con un libro de oro pequeño.
-¿Cómo, majestad?-se limitó a decir el capitán.
-Ya me lo agradecerás más tarde dijo el muchacho, y se fue.
El capitán no volvió a saber nada más de él, y gracias al colgante aprendió a leer y a escribir...
-¡Que historia tan irreal abuelo!-dijo la niña.
El abuelo cerró el libro del que había leído el cuento y dijo: ¿Tú crees?
La niña se fue y el abuelo se levantó a guardar el libro, y del bolsillo sacó un colgante con un libro de oro pequeño y susurró: Gracias, majestad.

Seudónimo: EROCIO

LA BIBLIOTECA ANIMADA


La biblioteca pública de Villa Estrella parecía como la de cualquier otro pueblo de España. De hecho Antonio López, el bibliotecario, siempre pensó que era corriente y silenciosa.
Pero guardaba un secreto en su interior que ningún hombre conocía. Cuando Antonio López terminaba su trabajo y apagaba las luces, los libros cobraban vida y se paseaban tranquilamente por las estanterías y los pasillos de la biblioteca.
Pero hoy era un día especial, “Don Quijote”, el libro más antiguo, había citado a todos los demás para un reunión importante.
El grueso libro, escrito por un tal Cervantes, se subió a la mesa del bibliotecario y les dijo a todos que hacía un mes que faltaban algunos de sus compañeros -libros.
El lobo del cuento de “Los Cabritillos” dijo -es verdad- , hace días que no veo a “Caperucita Roja”, a “Fray Perico y su borrico” y a “Judy Moody”, aunque eso es normal porque todos sabéis que siempre está de muy mal humor.
“Espasa Calpe” que es una enciclopedia de muchos tomos y por tanto sabía mucho dijo, que entre sus páginas había historias que halaban de libros que la gente tiraba a la basura, los rompía y hasta los estropeaba pintando encima de ellos.
“Kika Superbruja”, que era un precioso libro de aventuras juveniles dijo que ella había oído esas historias, pero como amiga de todos los desaparecidos había que hacer algo para encontrarlos.
El “Diccionario de la Lengua”, que como todos saben es un libro marrón y gordote, dijo que él sabía que algunos niños se llevaban los libros de la biblioteca y no los devolvían. “La gota de lluvia”, un pequeño libro infantil, dijo que la cosa estaba clara como el agua, había que idear un plan para rescatar a los amigos.
A “Don Quijote” se le ocurrió una idea, había que mandar una patrulla a buscar a los desaparecidos. “El vampiro del diento flojo”, “Los cinco”, que tenían experiencia en investigaciones y el “El coleccionista de estrellas”. Todos eran libros que gustaban mucho a los niños, por eso salieron de sus estanterías y se colocaron en la mesa del bibliotecario para que al día siguiente los primeros niños que entraran los vieran y los pidieran prestados.
A los cinco días devolvieron los libros prestados. Esa misma noche se reunieron de nuevo los libros para que les contaran lo que habían averiguado de los amigos perdidos. Todos los libros los tenía Juanito Malacara, que era un niño muy travieso que nunca devolvía a la biblioteca los libros tomados como préstamo.
“El rey Arturo cabalga de nuevo más o menos”, dijo que él se encargaría de dejar la ficha de recogida de los libros encima de la mesa del bibliotecario.Al día siguiente, Antonio López vio las fichas y llamó a los padres de Juanito Malacara para que los devolviera. Esa noche, con todos los libros ya en la biblioteca, Antonio López, antes de marcharse a casa dijo:
ESTA NOCHE YA ESTÁIS TODOS.

Seudónimo: LULÚ

NICOLÁS VIAJA AL PASADO


Érase una vez un niño que vivía en un pueblo pequeño de Madrid. Se llamaba Nicolás y tenía once años. Nicolás solía ser solitario y no jugaba nunca a nada, ya que no tenía amigos. Pero a Nicolás solo le gustaba una cosa en el mundo más que tener amigos: ser escritor.
Un día llegó al pueblo una niña de su edad, se llamaba Monique y era francesa. La niña tampoco tenía amigos e intentó hacerse amiga de Nicolás. Este se resistió, pero al final cedió. Se fueron dando cuenta de que tenían muchas cosas en común, como por ejemplo que a los dos les gustaba escribir. Un día Nicolás propuso algo:
-Monique, ¿qué te parece que escribamos un cuento?
-Me gusta la idea-dijo Monique-. Pero, ¿de qué lo podríamos escribir?-preguntó dubitativa.
-¡De historia!¡De romanos y de griegos!-exclamó Nicolás.
Así Nicolás y Monique fueron a la biblioteca a buscar información sobre el tema. Encontraron varios libros, pero al abrir uno aparecieron en el Imperio Romano. Nicolás
iba vestido de gladiador y Monique era su esposa.
-¡Esto es increíble!-exclamó Nico-.Soy un gladiador.
-Lo que pueden hacer los libros es impresionante. Por eso me gustan tanto.
Poco a poco fueron conociendo la antigua Roma e incluso conocieron al Emperador Nerón. Pero a los pocos días aparecieron en Grecia. Había habido un gran cambio y ya no estaban vestidos de gladiadores. Sino que llevaban algo parecido a una túnica blanca. Pudieron conocer a Aristóteles y le ayudaron en sus cálculos matemáticos, aunque lo de ellos fuese la escritura. Aprendieron historias de la mitología y cuando estuvieron preparados , ¡zas!, aparecieron de nuevo en la biblioteca.
-¡Ha sido maravilloso! ¡Fantástico! –dijeron a coro.
-Ahora ya tenemos suficientes conocimientos como para escribir un libro-dijo Monique alegre.
-Después de todo no hubiese conseguido escribir el libro sin ti.
Poco después presentaron el libro a los niños del pueblo y todos, incluso los que solo pensaban en el deporte, se aficionaron a la lectura. El alcalde se alegró tanto que mandó construir una estatua en su honor y Nicolás comprendió que por tener gustos distintos no debería dejar de tener amigos.

Seudónimo: GAFITAS

ANTONIO Y SU LIBRO


Un día Antonio se puso a leer un libro. El mar estaba cubierto de gas, de peces, de tierra, de rocas y de conchas.Un día fue de excursión el Colegio Blas Infante al mar y se puso el cielo oscuro. Se levantó mucho aire y entraba el agua en el barco. Los alumnos tuvieron que ponerse a sacar agua con cubos y como no paraba de llover se tuvieron que poner los chubasqueros.El barco empezó a hundirse y tiraron un antorcha para que la vieran los pescadores y los llevaran hacia el puerto.Finalmente, cogieron una lancha y salieron hacia allí donde los médicos les estaban esperando para ver si necesitaban ayuda. Algunos de ellos perdieron el conocimiento del viaje tan duro que habían tenido que hacer.



Matemáticas por la calle.


La profesora estaba enfadada y Miguel no sabía por qué, les había mandado muchas actividades, tantas, que ni siquiera Miguel, el mejor de la clase no sabría como terminarlas para el día siguiente. Cuando llegó a casa no dijo ni hola, puesto que iba derecho a su habitación a hacer los ejercicios, llevaba tanta prisa que se equivocó de libro, cogió el de lengua en vez del de mates. Allí estaban los relatos y poemas, las oraciones, los adjetivos… algo que no le molestaba. Pero no, buscaba las mates, ¡con lo poco que le gustaban!! Por fin lo vio, lo abrió y se llevó la mayor sorpresa de su vida… ¡todas las páginas estaban en blanco!, ¡todo se había fugado!: Problemas, cuentas, polígonos, raíces cuadradas ecuaciones fracciones… no quedaba nada excepto una frase que se repetía en todas las páginas:
``SAL A LA CALLE Y VERAS TUS PROBLEMAS. Y PARA RESOLVER EL NUESTRO TENDRAS QUE UTILIZAR LA DESTREZA Y EL CEREBRO.´´
Efectivamente, cuando salió a la calle todo… polígonos, cuentas, números fracciones… estaban andando por ahí. Se encontró con su amiga Sonia, que también asombrada por ese caos fue corriendo hacia él:
- Hola –se saludaron los dos al unísono-
- ¿Qué ha pasado? Te ha ocurrido lo mismo ¿Verdad?-dijo Sonia-
Entonces una fracción los oyó, se les acercó y se lo explicó todo. Y es que todos, números, fórmulas, figuras…y todo lo que tiene relación con las matemáticas estaban enfadados porque no les hacían caso, no los aplicaban a sus vidas, no se preocupaban de resolverlos bien. Así que ellos habían decidido no dejarles hacer sus tareas. Las matemáticas querían vengarse.
– ¡Esto es lo que faltaba! -decían todos los niños y niñas. ¡Con todos los ejercicios que tenemos que hacer y ahora esto! ¡Vaya complicación!
Decidieron reunirse, gritaron, conversaron y quizá hasta se pelearon. Al final hubo acuerdo: si los niñas/os se proponían resolverlos bien y nunca más los iban a dejar apartados en un rincón de casa u olvidados en un cajón todos volverían de nuevo a su lugar en el libro de matemáticas.
Cuando Miguel llegó a casa y terminó todos los deberes, respiró tranquilo, pensó en que eso solo podría ser un sueño, no era real. Y en verdad, fue un sueño. Se despertó y se acordó de que el libro de mates estaba guardado en un cajón sin uso. Se apresuró a rescatarlo. Sin embargo antes de que abriera el cajón, el libro se lo tragó…

Seudónimo: Eskeko

Érase una vez en el reino de los libros


Érase una vez el reino de los libros, en el que todas sus casas y habitantes eran libros. A la reina Ciencia y a sus hijos Aventura e Infantil les pasaba algo. Estaban muy angustiados, porque el rey Cómic ¡había desaparecido! Lo buscaron por todo el mundo de los libros pero no lo encontraban. Le preguntaban a todos los libros pero ellos no lo habían visto. El hijo del rey, Infantil, sospechó que lo podían haber secuestrado.
-Si no esta por el mundo de los libros quizás tengas razón y lo hayan secuestrado-dijo la reina Ciencia.
-Es verdad pero ¿Quién?-dijo su hija Aventura.
-¡Ya sé quien podría secuestrarlo!: el gigante Come Libros- dijo Infantil.
-Ese maldito gigante lo ha secuestrado, ¡seguro que si! - exclamó la reina-Vamos a buscarle, con nuestros poderes los libros podremos salvarle.
Entonces nuestros queridos libros se fueron en busca del gigante Comelibros. Cuando llegaron a su malvado castillo. Se abrió la puerta sola. De la puerta salieron dos enormes llamas de fuego que los querían quemar. Infantil se abrió y de entre sus páginas salieron miles de payasos que con sus flores y pajaritas de broma apagaron las llamas. Siguieron caminando y subieron las escaleras del castillo. Aparecieron cuatro monstruos que los querían capturar para que el gigante Comelibros se los comiera. Aventura se abrió por el capitulo tres y de repente, salió de ella el coche de Indiana Jones. Se montaron y atropellaron a los cuatro monstruos. Siguieron caminado hasta llegar a una puerta gigantesca que se abrió delante de ellos. Encontraron al gigante Comelibros a punto de comerse al rey Cómic. Entonces la reina Ciencia se abrió y salieron unos rayos paralizantes que fueron a su cabeza. Y de Infantil salieron Batman, Superman y Spider-man y le pegaron hasta que cayó al suelo. De la hija Aventura salió a Indiana Jones y con su larga cuerda lo ataron y cuando estaba bajo su control le hicieron prometer que no volvería a comer a más los libros sino que se los leería.
La familia real de los libros se abrazó y desde entonces familia, pueblo y gigante viven en paz y felicidad.

Seudónimo: Fashion

MI VIDA DENTRO DE DIEZ AÑOS


Me llamo Raúl José y tengo 22 años. Soy futbolista de la cantera del Real Madrid. Llegué a Madrid hace dos años. Soy de Córdoba y empecé a jugar al fútbol 7 en "La Rivera" con trece años: seguí jugando en el equipo hasta que me llamaron para jugar en el Córdoba gracias a que un ojeador me descubrió cuando jugaba en el Rivera. Más tarde pasé a la centera del Real Madrid.
Desde pequeño he jugado al fútbol y mi sueño era entrar en el Real Madrid. Mis padres siempre confiaron en mí y me ayudaron a conseguirlo. Para lograrlo he tenido que luchar mucho, levantarme temprano y entrenar a diario.
Ahora voy a jugar como titular mi primer partido de "Champion" y espero que algún día me convierta en "Pichichi" de la Liga y ser uno de los mejores jugadores del país o del mundo.
Estando jugando un partido a mitad de temporada me lesioné y estuve sin poder jugar un mes. Me preocupé por si la lesión me impedía segur haciendo lo que me gusta pero, al final, todo quedó en un susto.
Ahora vivo en mi propio apartamento con mi novia y he comprado un piso para que mis padres vivan cerca de mí y puedan ver todos mis partidos.
Otros equipos han intentado negociar con el Real Madrid para mi traspaso, pero yo sólo quiero jugar en el equipo del que soy seguidor desde pequeñito.
Ahora quieren hacer una película basada en mi vida, se llamará "Goal 3".

Seudónimo: Raúl José

LA CONEJA Y LA TORTUGA


Había una vez una coneja y una tortuga que eran buscatesoros. La coneja se llamaba Sandra y la tortuga Fran.

Un día los dos se fueron a bucear a ver si encontraban algo…y bucearon por todo el MAR, pero no encontraron nada. Siguieron caminando y al final se encontraron con una cueva bajo el MAR. Allí había un cofre…y en el cofre había un mapa que les conducía a una isla.

Fueron a la isla y debajo de una palmera había una especie de X. La coneja y la tortuga cavaron y cavaron y por fin algo encontraron…era una “varita mágica”…en la varita había una carta que ponía:”por favor, todo el que encuentre esta varita ha de devolverla a su dueño”.Mientras tanto la varita les condujo a las montañas más frías y más altas del mundo, y allí, vieron una LUZ.

-¡Es una cueva!-dijo el conejo.

Y allí había un hada que les dijo:

- Os concedo un deseo por haber devuelto la varita a su dueño.


Y entonces…TRIN TRIN TRIN…

-¡Deseo la PAZ !-dijo la coneja Sandra.

Y así fue como un día, en el mundo, y por un pequeño instante, la PAZ llegó hasta él. Ojalá todos hagamos acciones parecidas para que la PAZ no sólo dure un día, sino una ETERNIDAD.

Seudónimo: ESCUDILLA

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS

Un día de lluvia un niño llamado Javier estaba muy aburrido, no sabía lo que hacer. Decidió jugar a la consola, pero no funcionaba. Salió a la calle a jugar a la pelota, pero estaba lloviendo. ¡Qué aburrido! Cuando caía la noche estaba de muy mal humor, pero pensando que al siguiente día iría al colegio y se alegro.

El día siguiente vio a su amigo Ernesto que salía de la biblioteca. Javier se informó como podría coger los libros de la biblioteca por su amigo Ernesto, pero no estaba muy decidido a hacerse socio. Él no le veía mucha diversión los no se podían comparar con las consolas. En los días siguientes observó como entraban y salían libros de la biblioteca. Y cada día le picaba más la curiosidad.

Llegó el gran en el que decidió entrar él también, a recoger un libro. La bibliotecaria le dio su carné y le explicó las reglas. No muy convencido se llevó su primer libro de aventuras.

Javier volvió a casa, cenó y se acostó a leer, le gusto muchísimo, se sumergió en un mundo de fantasía que no se podía explicar: fantasía, aventuras y diversión. Tanto le gustó el libro a Javier que se acabo el libro esa misma noche. Nunca más se aburrió, leía uno tras otro en su tiempo libre. ¡Eran fabulosos!

Un día encontró en la biblioteca un libro que le llamó la atención tenía miles de páginas era gordísimo.


-Cuando empezó a leerlo, el libro se tragó a Javier. En su contenido había un montón de niños atrapados en él: Rubén, Ernesto, María, Lola, Jesús, etc. Que si les gustaba leer.
-Todos estaban asustados y Javier pregunto. -¿Dónde estoy? Y le contestaron: en el país oscuro donde no hay libros, a Beatriz no le gusta leer y estamos atrapados en su pesadilla -y ¡como vamos a salir! Pregunto Javier ¡despertándola!- contestaron todos.


-Ernesto propuso ir a hacer algo para que Beatriz se divierta-. Todos le enseñaron la importancia de los libros que ella no lo sabía.

-Le explicaron lo maravilloso que es un libro de fantasía, aventuras, misterios, etc. ¡Nunca te aburrirás! Si tienes un libro en la mano –le dijo María-.


-Estarás deseando leer el final le explica Lola.- ¡Que mundo de diversión! Le dijo Jesús
¡Que mundo de sueños! Le dijo Rubén.

Al final de tanta insistencia Beatriz leyó el libro.

¡Que alegría! Jamás se aburría. Cuando se despertó y fue al colegio lo primero que hizo fue hacerse socia de la biblioteca del colegio.

Seudónimo: Mario

Una nueva ilusión


Maxi era un hombre mayor. Vivía solo en un enorme caserón a las afueras del pueblo. Su casa estaba rodeada de un hermoso jardín. Siempre estaba allí leyendo o cuidando las plantas. Una tarde, mis amigos y yo jugábamos cerca de la casa cuando nuestro balón cayó dentro de su jardín. Óscar se acercó a la verja y llamó al timbre; de pronto apareció aquel señor.
¿Queréis algo?, - preguntó Maxi.
Se nos ha caído el balón sin querer en su jardín, ¿puede devolvérnoslo? – dijo Óscar.
Podéis pasar y cogerlo vosotros mismos – respondió Maxi.
¿Vive usted aquí solo? – preguntó Rubén.
Sí; me llamo Maxi y esta es mi casa, ¿queréis hacerme compañía un ratito?, a veces es bueno poder charlar con alguien.
Nos sentamos junto a él y comenzamos a hablar. Él nos contó muchas historias interesantes. Desde aquel día, todas las tardes, íbamos a visitarlo y cada día nos asombraba con nuevas historias.
¿Has viajado mucho? ¿Cómo conoces tantos lugares?, - le pregunté.
¿Queréis saber cómo? – contestó Maxi – Todo lo que sé lo he sacado de los libros. ¿Queréis verlo?
Todos nos levantamos y seguimos a maxi hasta el interior de la casa, entramos en una sala enorme toda llena de estanterías que llegaban casi hasta el techo. Había cientos de libros perfectamente ordenados.
¿Todos estos libros los has leído? – le dije asombrada.
Sí, todos y espero poder seguir leyendo muchos más – contestó Maxi.
Pero leer es muy aburrido – contestó Jorge.
¿Crees que son aburridas todas las historias que os he contado? – preguntó Maxi
No, claro que no – respondió Jorge.
Pues todas esas historias están en los libros. Mirad – dijo Maxi – los libros pueden llevarte a lugares maravillosos, os pueden hacer vivir aventuras interesantes y fantásticas, leyendo, os podéis convertir en intrépidos piratas, en vaqueros del Oeste, en exploradores de tierras lejanas, descubrir increíbles tesoros. Los libros, son los mejores compañeros de juegos, nunca tendréis un momento para aburriros si tenéis un buen libro a mano.
Maxi, regaló a cada niño un libro, con la condición de que cuando lo leyeran tendrían que contárselo a los demás.
Para nuestra sorpresa, cada uno disfrutamos de nuestra lectura y también de compartir con los demás las increíbles aventuras que habíamos conocido. Nos dimos cuenta de que un libro no es solo un conjunto de hojas blancas llenas de letras, sino que cada libro escondía historias maravillosas preparadas para ser descubiertas.
Desde aquel día, además de nuestros juegos de siempre, nunca nos faltaba un ratito para leer, visitábamos a diario a Maxi y ahora éramos nosotros quienes contábamos a Maxi asombrosas historias, disfrutábamos escuchándonos unos a otros, los libros se habían convertido para nosotros en algo realmente importante.
Fuimos comprando más y más libros y formando así nuestro propio mundo de libros y siempre estaremos agradecidos a Maxi por habernos hecho descubrir el maravilloso mundo de los libros.

Alegría

LA MAGIA DE LOS LIBROS


¡Bah, no importa! – dijo Jack.
Pero si… - intentó decir Sara, su hermana con voz preocupada.
¡Ya he dicho que no importa! – gritó esta vez Jack – y ¡plaf! Cerró de golpe la puerta. Se sentó en el descanso de la ventana y se puso a mirar el cielo…
¿Por qué tendrán que obligarme a leer? Si lo hago es por mí. ¿Qué les importará? – dijo con voz replicante. Observó unos pájaros y otros animales, perros, vacas… Entonces se puso a pensar:
Los animales estarán muy tranquilos sin tener deberes… ni aunque estén en peligro de muerte frente a otros… - siguió pensando.
Él no sabía lo que es estar así en peligro, así que…

¡Jack! Toc, toc, toc – se escuchó desde la puerta.
Entonces Jack se levantó y rápidamente cerró la puerta con llave.
¡Abre ahora mismo Jack!
Vale – se resignó, ya que era su madre. Abrió y su mamá le dio un libro para que lo leyera.
Con este libro tan intere…
¡¿Quéee?! – interrumpió Jack.
¡Venga! – replicó su madre mientras se iba dándole el libro. Seguramente mi hermanita se lo debió contar, pensó con cara amargada.
Me muero de aburrimiento – resopló – cogeré un cómic – decidió.
Lo cogió dejando el de su madre de lado; pero, al verlo, se dio cuenta de que era otro libro sobre animales, no el cómic que él pensaba. Y le entró curiosidad al ver a todos aquellos animales y recordar lo que había dicho antes. Lo leyó y le gustó tanto que…¡decidió leer más libros! Como nunca había leído un libro ese le entusiasmó tanto que…era como si se introdujera en la historia y fuese el protagonista, o no, …
¡Bieeeen!! – gritó toda su familia.
Como ya sabéis aquí está ¡la magia de los libros!

Seudónimo: Paúl

“JUANITO PERIQUITO”


Érase una vez un pueblo al revés, donde todo era al revés, hasta su “erbmon” lo era. En ese pueblo todo era de esa manera. Lo triste de todo era que los habitantes de ese pueblo, llamado “etneuP”, en nuestro idioma Puente, no podían leer cuentos porque las palabras de los cuentos no estaban al revés y ellos no las entendían.
Juanito era un niño muy normal, bueno, no tanto, porque a Juanito le dieron un premio porque hablaba MOGOLLÓN, por eso todos los del pueblo le llamaban Juan Periquito. Juan era muy malo y no le gustaba hacer las tareas, pero tenía una gran imaginación.
En “etneuP” había una ley que decía: “No está permitido leer cuentos con el idioma al revés”. Juan pensaba: “¿Qué les importa a ellos si leemos o no?”
Un día de fuerte lluvia, Juanito iba corriendo de camino a su casa cuando de repente oye:
Sí, tú, el pisotón. No hagas caras raras. ¡Estoy por debajo de tu pie!
Entonces Juanito se extrañó mucho y miró debajo de su pie. ¡Era un libro! Entonces Juan lo cogió y se fue pitando para su casa. Cuando llegó le preguntó al libro:
¿Tú que haces aquí? ¿Cómo es que todavía queda un libro con las letras al revés si hace 7 años los quemaron todos?
¡Pues no me ves, “atontao”! Soy el único libro que queda en “etneuP”. ¿A qué es guay?
¿Qué haces aquí? ¿Para que me buscas? –preguntó Juan.
Te he estado observando desde hace mucho tiempo y sé que tienes una gran imaginación. Por eso mi propósito es que entre tú y yo retiremos la ley de prohibición de leer libros –contestó el libro parlanchín.
Pero…
Tú calla y escucha. Mañana haz que todo el mundo venga a leerme. Y cómo verán que tengo historias muy bonitas, se correrá la voz y vendrá hasta el Alcalde y me leerá. Y ¡plas! se quitará esa absurda ley. ¿A qué es fácil?
Así fue cómo en aquel pueblo se retiró la ley y desde entonces todo el mundo podía leer. El libro parlanchín se fue a otros sitios donde no se podía leer cuentos tampoco para acabar con esa ley en todos los lugares. Y colorín colorado si este cuento no te ha gustado…..¡calla la boca!......y di que te ha gustado.

Seudónimo: LA BELLA DURMIENTE

“EL MUNDO SIN LETRAS”


Hace mucho tiempo, en un pueblecito muy chiquitito de España, había una casa que tenía un baúl en el que había algo dentro y nadie sabía lo que era. Las personas que eran dueñas del baúl tampoco lo sabían. Ese baúl era de la abuela de la actual dueña de la casa.
Un día unos niños fueron al colegio y uno de los niños le preguntó a la maestra que por qué no había lenguaje como una asignatura más y no que siempre tenían matemáticas.
La maestra le respondió que un día las letras se fueron de ese pueblo a un sitio de ese pueblo a esconderse y nunca nadie más las vio.
Otro día, cuando el pueblo estaba tranquilo, hubo un hombre llamado Eduardo que fue a la casa del señor Octavio y la señora Marina, las personas dueñas del baúl.
Cuando Eduardo llegó, llamó a la puerta, pero no había nadie. Cuando Eduardo llamó a la puerta y observó que no había nadie, dejó una carta que traía por la rendija de la puerta.
Al llegar Marina y Octavio vieron la carta y la abrieron, pero no sabían lo que contenía. Era una carta con números, porque en ese pueblecito no había letras, solamente números.
Esa carta no se podía descifrar: 8869375 447568 9560 89 85 4949 556796 7569 67 549765896459 6796745668947 567986 4578957 049857 8 85854 5 36 534444
Ahí no se entendía nada.
La familia fue al otro pueblo de al lado, dónde había personas científicas que descifraban los números en letras. Cuando vio a su amigo, cogió la carta y la metió en una máquina. Cuando lo descifró les dijo lo que ponía: “En el baúl que tenéis, están las letras que se escaparon del pueblecito”.
Marina y Octavio cogieron la carta y se fueron derechos al baúl para ver lo que contenía. Marina llamó a Eduardo para darle las gracias y cuando abrió el BAÚL todas las letras salieron corriendo para los colegios, casas, supermercados, …
Así todo volvió a la normalidad en este pequeño pueblecito y todos fueron felices y, sobre todo, la familia de Octavio.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Seudónimo:
POCAHONTAS

El fantasma del cuento


Érase una vez un niño, llamado Luis, que con frecuencia iba a casa de su amigo Juan para hacer las tareas, jugar,...

Cuando Luis fue un día a casa de su compañero a merendar, habiendo terminado, los dos amigos fueron a la habitación de Juan y empezaron a leer un libro llamado “El Fantasma del cuento”. Trataba de unos amigos que, como ellos, estaban todo el día leyendo y explorando. Continuaron su lectura y vieron que el libro también trataba de misterios, fantasmas etc.

Cuando terminaron, fueron a una casa que estaba abandonada que era igual a la del libro. Se acercaron y observaron, cuando ya estaban a punto de entrar, que se abría la puerta, quedándose ambos con la boca abierta y paralizados. No sabían por qué pero algo les invitaba a no huir.

Los amigos, después de reaccionar, entraron a la casa y vieron que estaba llena de telarañas, esqueletos, tumbas, etc. Contemplaron, así mismo, una enigmática escalera. Se acercaron y decidieron subir por sus viejos escalones.

Cuando subieron oyeron algunos ruidos en una habitación y voces. Los niños se asustaron pero su curiosidad era mayor que el miedo que les avisaba de que debían escapar rápidamente de aquel lugar. Se acercaron y abrieron la puerta y vieron a un fantasma con un libro entre sus manos. Se acercaron sigilosamente hacia el fantasma y comprobaron estupefactos que el libro que estaba leyendo el fantasma era el mismo que ellos habían leído anteriormente.

En aquel momento, no sabían si estaban viviendo un sueño o la realidad, o si ellos mismos eran unos fantasmas. Decidieron escapar y nunca más regresaron a la enigmática casa. En cuanto al libro, intentaron deshacerse de él, pero cada vez que lo intentaban regresaba posteriormente, y sin explicación posible, a la estantería donde Juan lo había guardado siempre...

jueves, 16 de abril de 2009

EL PLANETA DE LOS LIBROS


Erase una vez una niña llamada Marisa que le gustaba mucho leer. Tenia libros de todas clases: Antiguos,nuevos...

Una noche, cuando su mamá Erika y su papá Pedro fueron a acostar a Marisa todo fue normal pero, después de media hora Erika y Pedro se presentaron en la habitación y dijeron:
-Marisa, ¿has oído algo raro?- Dijo mamá con voz temblorosa y dijo Marisa no, mamá ¿por qué?

De repente un marcianito entró en la habitación y dijo :
Perdón... he sido yo que estaba buscando a Marisa y se cayó la lámpara pero con mi magia la he puesto de nuevo en su sitio.

Erika con un hilillo de voz dijo : - ¿y para qué quieres a nuestra hija?
Y Pupi (que así se llamaba el marcianito) Dijo -la necesito a ella y a ustedes.

Los papis desconfiaban un poquito de Pupi cuando subieron a la nave pero luego se les quitó cuando vieron que Marisa se divertía mucho y se lo pasaba muy bien con Pupi.
Cuando llegaron vieron que un gran gusano se estaba comiendo los libros y las preciosas casitas de libros se quedaban vacias.

Erika ,Pedro, Marisa y Pupi dijeron : ¡Se lo come!
Pupi dijo: Éso es lo que nos pasa: los bares,casitas,la lecheria,las tiendas... todo está siendo destrozado por SIMÓN, el gusano come libros.

Averiguaron que tenía mucha hambre y por eso comía libros.
De repente a Pedro se le ocurrió una idea, como el era cocinero le preparoóuna gran sopa de letras y SIMÓN se la comió pero seguía teniendo hambre y seguía destrozando parques y casas.

Idearon un plan: Papa le daría mucha comida y mientras Pupi traía materiales para arreglar el planeta que mamá y Marisa montaban.


Cuando el gusano se puso muy gordo cayó al vacío y papá ayudó a montar el planeta.
Ya montado, empezaron a venir marcianitos/as y todos dieron las gracias a Pupi a Pedro a Erika y por supuesto a nuestra heroína Marisa.

Seudónimo: meirik

Salvemos a los libros, nuestros amigos


Era una mañana despejada, el sol acariciaba las aguas cristalinas del mar, que eran cortadas por el barco en el que viajaban Adela y sus padres. La dulce chiquilla, de no más de doce años, tenía unas ganas locas de comenzar sus vacaciones.
Al caer la noche, se desató una tormenta. El azul del cielo dio paso al gris de las nubes. Cayó un rayo y al instante Adela se percató de que se encontraba en la orilla de una playa. Tendida ante un sol abrasador, pensó en la posibilidad de que todo hubiese sido fruto de su imaginación; pero sabía que no era así. Al rato, unos seres extraños con forma de libro se acercaron.
- ¿Quiénes sois?- preguntó Adela sorprendida.
- Somos los habitantes de este mundo- respondieron casi al unísono.
- ¿Cómo?, ¿no estoy en la Tierra?
- No. Te encuentras en Bookilandia, un mundo lleno de libros y fantasía. Estuvieron un buen rato conversando y uno de ellos le contó a la niña que eran seres vivos que nacían de la mano del escritor, crecían con la ilusión de las personas hacia la lectura y morían si esta ilusión también lo hacía. Hablaron de que el número de libros había descendido brutalmente porque la gente los había sustituido por otras diversiones a veces inútiles.
- ¿Y no hay solución?- preguntó Adela, que cada vez estaba más intrigada.
- Sí que la hay, pero es muy complicada. Se trata de reunir un libro de cada autor que represente a cada país; unirlos todos en uno con la ayuda de la magia y dispersar la fantasía de sus hojas por tu mundo. Sólo tú has sido traída aquí, por tanto, solo tú posees el alma tan limpia como para salir victoriosa. Vuelve a tu hogar y agrupa esos libros.
Pasaron algunos años hasta que Adela lo consiguió, entonces la magia de los libros volvió a llevarla a Bookilandia. Una vez allí, cobraron vida todas y cada una de las obras recogidas. En un santiamén se fusionaron en una sola; que viajó de nuevo a la Tierra para expandir la imaginación e ilusión que contenían sus hojas.
- Te damos gracias, Adela. Has salvado nuestro planeta de la destrucción. Ve al tuyo y recuerda que lo que has hecho no nos protege eternamente, la gente debe recordar que, aunque en vuestro planeta no estamos vivos, necesitamos cuidado y atención.
Adela vivió tranquilamente con sus padres, que nunca creyeron su aventura. Un tiempo después, Adela descubrió que el lugar que había visitado no estaba en el universo, sino en el corazón.

Seudónimo: La pequeña escritora

LA GRAN IMPORTANCIA DE LOS LIBROS


Los libros son cosas muy bonitas porque podemos aprender mucho con ellos. En nuestra clase hay varios niños/as que no estudian pero, a veces, se esfuerzan a final del curso para no suspender.
Pero lo bueno es que nuestros libros ayudan a otros niños/as porque, por desgracia, no pueden estudiar porque no tienen dinero.
Los libros son palabras y sirven para expresar cosas como los sentimientos, las penas, el amor, la tristeza y más cosas como reflejar nuestra vida.
A través de las palabras, mucha gente se comunica, se envían cartas y se envían revistas para que todo el mundo las pueda leer. A toda la gente nos importa y nos interesan los libros para poder aprender. Los necesitamos para vender, imaginar y ser más listos.

Juan y su pájaro Cantor


Érase una vez un niño que se llamaba Juan. Tenía once años, pelo rubio, ojos marrones, alto, con pecas y delgado. A Juan le gustaba mucho leer y también cuidar a sus animales. Tenía un perro, un pájaro, gallinas y un conejo. Pero al que más quería era al pájaro, que se llamaba Cantor.
Un día, se fueron de vacaciones y el pájaro se murió. Como el niño estaba muy triste, sus padres le compraron un canario, pero para Juan ya no era lo mismo.
Juan enterró a Cantor junto a su casa. Al poco tiempo, nació una planta justo donde había enterrado al pájaro. Era muy bonita, con hojas grandes y flores alargadas de color púrpura. Juan cogió una flor, la metió entre las páginas de un libro y lo cerró.
Pasaron los años y, un día, Juan abrió de nuevo el libro. Entre sus páginas vio la flor y al tocarla, salió mucho humo. Juan no veía nada pero oyó una voz que le dijo:
-Soy Cantor y te he buscado para que vengas a mi país.
Desde ese momento no se supo más de Juan que vivirá feliz en el país de Cantor.

Seudónimo: Estrella

ÓSCAR Y SU NUEVO LIBRO


Érase una vez, un pueblo en el que había miles y miles de libros. Un día un niño con tan sólo 8 años fue a la mayor biblioteca del pueblo. El niño llamado Oscar eligió un libro de fantasía de hechizos y princesas.

Se embarcó en una historia que su imaginación hizo de ella un hecho real. Al empezar a leer el libro, Oscar viajó a unas tierras muy lejanas donde sólo las casas estaban hechas de frases y libros. Al empezar su viaje en un pueblo llamado Nuevo Libro, öscar conoció a una princesa y a un príncipe. Junto a ellos, Óscar se convirtió en el héroe de Nuevo Libro porque salvó a este pueblo de que desapareciera porque a la gente de ese lugar no le gustaba leer y no utilizaban los libros que allí había.
Óscar llegó a enfrentarse con el terrible analfabeto que, según cuentan, intentó conquistar la tierra una vez pero fracasó. Óscar luchó durante 3 años, sobre tierra, piedra, agua, nieve y truenos.
Gracias a los libros Óscar, el héroe, triunfó y logró acabar conel mal de Nuevo Libro. Al terminar su viaje en este pueblo, viajó de nuevo a la tierra y se dio cuenta que los libros son muy importantes para la vida y, que a él, le habían servido para ganar toda una guerra.

LA PRINCESA DE LOS LIBROS.


Había una vez una princesa que odiaba los libros. Los odiaba porque no sabía leer ni quería aprender a leer.

Sus padres no sabían qué hacer con ella pero rezaban todas las noches para que le encontrara la importancia a los libros. Una noche mientras la princesa dormía, un hada se le apareció en su sueño y le echó un hechizo diciendo:

- No podrás salir de este sueño hasta que sepas la importancia que tienen los libros.

La princesa por arte de magia apareció en un mundo lleno de libros. Los seres que habitaban el mundo eran muy raros, ¡eran libros!. Pero no sólo los seres; el mundo y todas las cosas que había en él: objetos como mesas, casas, sillas… La princesa sorprendida se miró, no se lo podía creer ¡ella era también un libro!.

Asustada, se dirigió corriendo hacia un parque en el que había una niña sentada en un banco. La niña se hizo amiga de la princesa y la princesa le contó todo lo que le había sucedido. Entonces la niña llevó a la princesa a una biblioteca y le enseñó algunos libros. Había libros de todas clases, algunos eran libros para aprender, para reir, para soñar… la princesa dijo: - Claro, ya sé la importancia de los libros; los libros nos enseñan muchas cosas, nos hacen que entremos en otro mundo y que disfrutemos de ellos. Y al momento la princesa apareció en sus cuarto durmiendo.

A la mañana siguiente se despertó intentando leer y queriendo aprender.

Seudónimo: Hannah

LOS BOMBEROS


Uno de los días más bonitos de mi vida, fue cuando con el colegio visitamos el parque de los bomberos en ese momento, recibieron una llamada de auxilio.
De pronto se oyó el sonido de la sirena. Los valiente bomberos se prepararon para salir, carreras por aquí, por allí, todos a sus puestos.
Nuestra clase se quedó en el parque con los bomberos de guardia, pero casi todos los niños estábamos pensando en los dos camiones que salieron para sofocar el incendio, transcurrido un tiempo, los bomberos llegaron y nuestra clase se fue detrás de ellos y le preguntaron ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?
El bombero del bigote nos dijo....allí todo era preocupación y nerviosismo, pero nosotros le dimos ánimo y confianza.
Hemos podido sofocar el incendio que se inició en la ferretería y no ha pasado nada ¡gracias a dios! Todos los que estaban por la calle nos han aplaudido y Miguel el dueño de la ferretería nos agradece emocionado el buen trabajo realizado.
Así niños pensad, que contentos estamos cuando cumplimos con nuestro deber.
Por eso cuando llegamos al colegio, pensamos que debemos de trabajar bien y hacerle caso a nuestros profesores, porque quieren que trabajemos bien, para cuando seamos mayores, estemos preparados para realizar un buen trabajo.

Seudónimo: Tauro

LIBROLANDIA


Había una vez un mundo llamado Librolandia. Había toda clase de libros, desde libros de fantasía , aventuras, de teatro, de miedo… vamos, había toda clase de libros. Un día vino un libro al que no le gustaba leer. Él y sus padres vivían en una casa alejada del pueblo. La gente se enteró de que allí vivía ese niño y entonces las madres con hijas libro no las dejaron salir. Al día siguiente la madre llevó al niño al colegio y una niña le preguntó:
-¿Cómo te llamas?.
-Me llamo Cuentos Roídos-dijo el niño libro-y tú, ¿cómo te llamas?.
-Me llamo Blancanieves.
-¿Por qué nadie quiere ser tu amigo?.
-Porque no quiero leer.
-¿Pero por qué?; es divertido.
-¿Divertido?. Divertido es tirarse unos cuantos minutos perdiendo el tiempo.
-Leyendo no pierdes tiempo, te diviertes y te da inspiración.
-¿Qué es eso de la inspiración?.
-Le preguntaremos a mi amigo Diccionario cuando salgamos al recreo.

Pasaron las tres horas de colegio y al llegar al recreo Blancanieves fue a llamar a Cuentos Roídos; le preguntaron a Diccionario pero como Cuentos Roídos no sabía leer no pudo averiguar la respuesta. Entonces le explicó Blancanieves.

-¿Ahora entiendes por qué debes leer?. Leer te da imaginación y poder jugar a juegos nuevos. Aquí en Librolandia nuestro hobbie es leer, leer y más leer.
-Ahora entiendo, leyendo no pierdo el tiempo, al revés, aprovecho el tiempo. Blancanieves eres mi mejor amiga ¡gracias!.

Entonces el niño tuvo muchos amigos gracias a Blancanieves la magnífica lectora.

Seudónimo: Katie

LO QUE VALE UNA MUJER


Una mujer y un hombre estaban viendo la televisión cuando la mujer dice:

- ¡ Estoy cansada y es muy tarde, me voy a acostar!

Fue a la cocina a hacer los bocadillos del colegio para el día siguiente, enjuagó las tazas del fregadero, sacó la comida del frigorífico para el día siguiente, se aseguró de que los cereales no se hubieran acabado y rellenó el azucarero, puso cubiertos en la mesa y preparó el café. Después llenó la lavadora de ropa sucia, planchó las prendas de día siguiente y guardó los juguetes tirados en una mesa.

Más tarde regó las plantas, limpió el cubo de basura, también limpió el cuarto de baño y puso las toallas secas.

Bostezó y se fue al cuarto, cogió lápiz y le escribió una carta a los maestros.

El hombre apagó la televisión y dijo:

- ¡ Pensé que ya te habías acostado!

La mujer se fue al cuarto , preparó el despertador, el monedero, la lista de compra y la ropa del marido para el día siguiente, y se acostó.

AHORA OS PREGUNTO ¿ QUÉ VALE UNA MUJER?

La mujer nació detrás de la costilla de un hombre, no debajo de su pié para ser pisoteada, ni arriba de su cabeza para ser superior, sino del lado para ser protegida, debajo del brazo para ser abrazada y cerca del corazón para ser amada.

Seudónimo: Arara

EL PODER DE LA IMAGINACIÓN


Todo comenzó en el norte de África. Vivía una familia muy pobre con diez hijos. Como todos los niños de África, querían ir a la escuela pero no podían porque debían trabajar.
La hermana más pequeña, Haifa, tenía la gran ilusión de ir por primera vez a la escuela, y un buen día se escapó del trabajo y fue.
Le gustó muchísimo así que decidió ir todos los días. Hasta que sus padres la descubrieron. Le dijeron que no podían permitírselo, ya que no tenían suficiente dinero como para mantener a su familia.
Sus profesores estaban muy sorprendidos, pero no podían hacer nada. Había recibido algunas clases, pero no las suficientes.
Un buen día decidió ir a la biblioteca de su colegio, y allí tenía una gran variedad de libros, pero los que más la emocionaban eran los de aventuras.
En menos de un mes consiguió leerse más de veinte libros. Una tarde, al terminar de trabajar, fue corriendo a su casa a leer ese libro tan interesante que había elegido. Cuando lo cogió y empezó a leerlo, ocurrieron cosas muy extrañas…entró dentro del libro con el protagonista, estaba muy extrañada, pero pronto comprendió que todo aquello era gracias a su gran imaginación, algo que cualquier niño no lo poseería.
Sus hermanos se extrañaban mucho, pero comprendieron que su afán por los libros era único.
Cuando cogió el libro de EL PRINCIPITO, también le volvió a ocurrir lo mismo.
Se hizo muy amiga de EL PRINCIPITO y hasta sentía lo que pasaba, pero no le encontraba una explicación…
Sus padres se dieron cuenta que lo que Haifa sentía al leer no lo sentía cualquier niño, así que, le dieron la oportunidad de ir a la escuela, para poder cumplir su sueño.
Ella se puso contentísima y todos los días de clase ponía todo la atención posible. Era la niña que mejor notas sacaba de toda la clase. Sus padres se sentían muy orgullosos de ella.
Ahora Haifa le está enseñando a otros niños necesitados, el Poder de la Imaginación.

EL MALTRATO HACIA LOS LIBROS


La historia transcurre una mañana de verano en la que Clara y su hermano Ramón estaban aburridos y decidieron ponerse a leer. No encontraban ningún libro que leer, ya que todos los libros que tenían, estaban destrozados, las páginas rotas, el lomo arrugado…
Buscaron y buscaron media hora. En su búsqueda, encontraron el más antiguo de los libros, titulado “El Lazarillo de Tormes”, y continuando con su intrépida aventura localizaron otro libro muy interesante “Don Quijote de la Mancha”. Por fin, después de ojear muchos libros, encontraron uno que nunca habían visto ni oído hablar de él con un título sorprendente para ellos “El maltrato hacia los libros”. Empezaron a leer en voz alta dicho libro y de tan impresionados que estaban se metieron en la historia. Allí estaban ellos viendo como dos niños estaban en una biblioteca rompiendo todos los libros, y los libros hablando entre ellos y diciéndole uno a los demás:
-No sé como puede haber niños que nos traten de esta manera, no se dan cuenta de que somos una gran fuente de sabiduría y que gracias a nosotros, saben lo que saben -dijo un libro indignado.
Los niños estaban escuchando todas las conversaciones y cada vez se sentían más responsables de lo que habían hecho.
-¡Qué consiguen rompiéndonos! Encima que les ayudamos cuando lo necesitan.
-¿Se divertirán haciéndolo?
Clara y Ramón veían lo indignados que estaban los libros y que llevaban toda la razón en lo que decían. Arreglaron todos los libros que tenían en casa: pegándolos, cosiéndoles los lomos…. ¡Crearon un hospital de libros!
Se dieron cuenta de que los libros no solo son un entretenimiento sino que a través de sus páginas podemos aprender todo lo que nos propongamos y hay que tratarlos como tal. Clara y Ramón crearon un eslogan que nunca se olvidó:
Un libro nos ayuda a estudiar al igual que un amigo de verdad.

Seudónimo: Andreita

LOS VISITANTES DE LIBROLANDIA


Eran las ocho de la tarde cuando Steve miraba por la ventana de su cuarto la luminosa ciudad de Nueva York. Estaba cansado de no ver casi ninguna estrella por las luces y la contaminación de la ciudad, cuando percibió en el cielo un objeto luminoso con forma extraña parecida a la de un libro, que se paró en la colina cercana de su casa.
Steve no se lo pensó ni un momento y picado por la curiosidad cogió su chaqueta y se dispuso a ver qué era ese insólito objeto.
Al llegar lo que vio fue, lo que él pensaba, un libro tamaño gigante del que aparecían unos libros con manos, piernas, ojos, bocas llenas de dientes, cabezas pensantes y unas siniestras pistolas.
Los extraños personajes empezaron a dialogar entre ellos:
- General, un libro de este planeta nos ha contado que en este mundo hay mucha gente a la que no le gusta leer.
- Muy bien, pues con esta pistola que genera sabiduría, creada por el científico “Gnosis”, convertiremos a toda la gente que no le gusta leer en grandes aficionados a la lectura.
- Eh, -dijo un soldado- ahí escondido se encuentra un niño terrícola.
- ¡Hola! Soy el General del Ejército Lector, venimos de LIBROLANDIA para hacer que la gente se interese por la lectura. ¿Quieres ayudarnos?
- Sí, yo soy un gran amante de los libros y me gustaría que a la gente de mi planeta le fascinase la lectura como a mí.
Y dicho esto los extraterrestres y Steve empezaron a erradicar la falta de afición a la lectura y a fomentar la creación literaria.
Después de esa noche, tan ajetreada, gente que el único libro que había leído en su vida era “la teleguía” empezó a leer cuatro horas diarias.
Y ese día muchas personas, gracias a esas extrañas criaturas, descubrieron las divertidas historias que generan los libros, además averiguaron que su cultura aumentaba, su vocabulario y ortografía mejoraban, se expresaban mucho mejor, desarrollaban la memoria y en momentos difíciles, olvidaban problemas.

Seudónimo: AIR JORDAN

UN MUNDO DE LIBROS


Había una vez un mundo repleto, llenísimo de libro de todos los tipos: había libros de aventuras, libros de miedo, de suspense, había cuentos para los niños pequeños y, sobre todo, libros que te enseñaban a comprender mejor el mundo. Pero, ¿sabéis qué ocurría con todos esos libros? Pues que estaban almacenados en las bibliotecas, en las estanterías de las casas de los niños, tirados debajo de la cama…
En este mundo ocurría esto porque los niños jugaban con los videojuegos, los ordenadores, veían mucho la tele, etc.
Un día, a un niño llamado Rafa se le ocurrió leer un libro, y le gustó tanto que empezó a leer más libros y le contó a sus compañeros lo divertido que era leer un libro y todo lo que podían aprender leyendo las historias de sus antepasados.
Cierto día se encontró con un libro que era mágico porque cuando lo leías te metías dentro de las historias que en él se contaban. El libro se llamaba “El libro de los sueños” y en él, el niño era el protagonista. Por tanto, en las historias de la Edad Media el niño pasaba a ser un caballero con su armadura, su precioso caballo, su espada,… peleaba contra dragones, rescataba princesas, ayudaba a los pobres, etc., y además, durante estas aventuras conocía a muchos personajes y veía paisajes muy bonitos. Cuando la historia era de piratas el niño se convertía en un auténtico pirata (pero de los buenos), con su gran barco pirata, su pata de palo y su parche en el ojo.
Así que el niño leía muchas veces ese cuento para poder vivir todas las historias que allí se contaban. También descubrió que si sus amigos lo leían con él también podían compartir las aventuras.
Los niños se divertían y disfrutaban del libro y se olvidaban de jugar con otros juegos menos educativos.
Así fue como el mundo de los libros que estaba dormido se fue despertando porque cada niño contaba a otro niño lo divertido que era leer y cuánto podías aprender.
Y colorín, colorado, este cuento de libros se ha terminado.

Seudónimo: Águila Roja

LA PLUMA DEL FÉNIX AZUL


Vito era un niño de Barcelona, él vivía en la calle, y pasaba el mayor tiempo del día en su cama echa con paja y lino. Vito era poseedor de un libro que había heredado de su padre el cual murió en la guerra del verano del 87, ese libro le había dado muchas aventuras a Vito, lo había leído tanto que ya se sabia todas las paginas del mismo.
Una mañana cualquiera, Vito, se despertó y fue al vertedero para ver si encontraba algo de trabajo para conseguir dinero, una vez allí, Vito, encontró un libro con la encuadernación rota, pese a esto, Vito lo cogió y se lo acercó para leer el título. El título era “La pluma del Fénix Azul “. Vito contento fue a lo que él le llamaba casa abrió el libro, se dispuso a leerlo para él, cada palabra que leía era un mundo nuevo que se abría a su alrededor.
El libro trataba de las aventuras de un joven aprendiz de caballero acompañado de un majestuoso Fénix Azul que encontró en un bosque cercano a su casa.
Vito se sentía identificado con el personaje ya que este al igual que Vito sus padres murieron, además era pobre y el único placer de su vida era disfrutar de las aventuras del día a día que surgían utilizando su imaginación, a pesar de ser los dos pobres eran felices, ya que disfrutaban de lo poco que tenían.

Al pasar 5 noches, Vito ya había leído todo el libro el cual le había dado numerosas aventuras en sus sueños, pese a haberlo acabado, no estaba triste todo lo contrario estaba mas feliz que nunca y con entusiasmo impresionante ya que, gracias a este libro se olvido por completo de los males que acechaban en el mundo real, y se resguardo en el mundo del libro , tanto que llegó a sentir miedo de los males que acechaban al protagonista del libro (Dragones , Vampiros y un largo etc.)

Incluso le dejó incógnitas que no iban a ser resueltas, ya que no poseía el dinero suficiente para comprar la segunda parte del libro “El resurgir del Caballero Azul”, aunque se imaginaba las respuestas de esas preguntas que circulaban por su mente.

A todo esto le tiene que dar gracias al libro que encontró en el vertedero, aquel libro que esperaba a ser encontrado en el vertedero de su imaginación.

Hojas secas...


“El día menos pensado lo enveneno”. Águeda abrió el portón vencido con un golpe seco cogió la escoba y empezó a barrer las hojas caídas del chopo próximo a la puerta de su corral. “Si no da ni sombra…” Eran poco más de las ocho y media de la tarde y su hermana Goya se untaba Bella Aurora intentando en vano aclarar las manchas que los años le habían grabado en la piel. La vida en ese caserón de pueblo, aunque ellas no saliesen mucho, las exponía al castigo de un sol omnipresente. Goya salió al pozo del corral a coger agua para las alubias y observó el gesto cotidiano: Águeda, sentada en el alféizar de la ventana, se cepillaba las zapatillas de lona azul, “Deberías tirarlas ya, tienes las nuevas de paño”. Como respuesta bastó el silencio desganado de todos los días mientras se ponía de pie con esfuerzo. Recogió los pantalones tendidos a la entrada de la casa de una forma tan mecánica como los volvería a tender cada tarde, como lo había venido haciendo los últimos treinta años. Esos pantalones descoloridos tenían más de sacramento, recuerdo del padre muerto, que de arma disuasoria, ya que ningún ladrón que se propusiese entrar se sentiría nunca amenazado por semejante reliquia. El trasiego de cacharros en el fregadero se mezcló con el canturreo de Goya. Encendió la radio -iba a empezar el parte de las nueve-. Sin darse cuenta se paró, mirando la radio como quien mira un altar. Había oído tantas veces esa canción que era capaz de repetir el final de los versos a pesar de no haber estudiado francés. En realidad nunca había ido a la escuela a pesar del empeño del maestro. Al terminar la canción Goya apagó la radio y se dio la vuelta. Durante unos minutos simuló remover las legumbres mientras su mente vagaba por otra época. “Hace cuarenta y dos años que Antonia se marchó con su familia y no ha venido nunca a vernos. No creo que ahora se vaya a enfadar porque yo no vaya a su entierro”. Sólo había faltado a su costumbre de no ir a misa en dos ocasiones: el funeral de su padre y el bautizo de su ahijado Manuel, hijo de su mejor amiga, que vino de la ciudad para acristianar al niño y Goya pudiese asistir. Después de estos acontecimientos no habían encontrado forma de convencerla. Todos sabían que mientras escuchaban la homilía, ella ya caminaba hacia el puente. Los árboles conservaban el frescor del día de San Pedro en que Goya se había sentado allí, por primera vez, acompañado por Manuel. No fue la única tarde. Luego, se sentaban con los pies colgando para ver y escuchar el agua. Así hasta la noche en que Manuel tuvo que marcharse a Francia. Un portazo la sacó de sus pensamientos. Se asomó por la ventana de la cocina. Era su hermana, había vuelto y seguía barriendo las hojas secas.

LA BIBLIOTECA MÁGICA


Érase una vez dos niños llamados Javier y Pedro que iban a la biblioteca a menudo.
Un día se hicieron amigos y estaban hablando cuando de repente se les apareció un mago, éste les habló sobre la magia, los hechizos y las brujerías que él hacia con los libros; los niños se quedaron intrigados y empezaron a sentir curiosidad por la magia.
Al día siguiente fueron los dos niños a la biblioteca y le dijeron al bibliotecario que cuales eran los libros de magia, porque tenían muchas ganas de saber más sobre ella.
El bibliotecario les indicó que estaban en la sala 23.
A la semana siguiente él y los niños se hicieron muy buenos amigos. Pero un buen día Javier quería el mismo libro que Pedro, discutiendo por quién se lo llevaba. Se enfadaron, y se fueron cada uno a su casa.
Pasados unos días, Javier volvió a la biblioteca y el bibliotecario le pregunto:
-¿Dónde esta Pedro?-
-Nos hemos peleado-, contestó Javier con cara de tristeza.
Entonces le aconsejó que fuese a casa de Pedro y le pidiera perdón, Javier siguió su consejo.
Al día siguiente aparecieron los dos tan felices… El bibliotecario se alegró de que volvieran a ser amigos.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado, y, nos demuestra que leyendo también se cultiva la amistad.

Cris

EN BUSCA DEL LIBRO MÁGICO


Había una vez un reino con un nombre muy curioso. Se llamaba “Librolandia”. Todos sus habitantes estaban dedicados a la lectura. La reina, que se llamaba Anabel, vivía en su palacio con sus tres hijas. Tenía unas gafas de oro que poseían poderes mágicos. Un buen día las perdió. Puso a todos sus súbditos a buscarlas sin éxito alguno.
El bibliotecario real le dijo: Majestad, si encontráis el libro mágico que se encuentra en la biblioteca del palacio, aparecerán las únicas gafas que pueden leerlo, es decir las vuestras.
La reina Anabel envió en su busca a la mayor de sus hijas. Sara, que así se llamaba, en su recorrido se encontró con un mendigo que le pidió unas moneditas.
- Déjame mendigo, que llevo prisa, contestó ella.
Y así se perdió entre las calles.
Viendo que tardaba, la reina envió a Lucia, su segunda hija. Esta tuvo el mismo encuentro y también el mismo comportamiento.
- ¡Quítate de en medio pobretón! Se atrevió a decirle cuando el pobre le pidió un poco de dinero.
La reina preocupada por la tardanza de las anteriores envió a Pilar, la más pequeña. Cuando Pilar se encontró con el mendigo, le dio todo lo que llevaba. Entonces el mendigo le contó que había tres libros mágicos, pero que sólo uno era el verdadero y que sólo su corazón le haría acertar con él.
La princesa le dio las gracias y al llegar a la biblioteca vio que uno de ellos tenía un pequeño ojo. Al acariciarlo enseguida aparecieron sus hermanas y al entregárselo a su madre, aparecieron las gafas.
La reina le cedió el trono a Pilar y ésta se llevó a Rodrigo (el mendigo) como consejero real.

Kiss-Kiss

NADIE DIJO QUE FUESE UNA MALETA NORMAL



Querido Arturo:

Te escribo desde Italia. Quizás te preguntes que hago allí y como habré llegado. Es increíble y quizás no lo creas. He aquí lo ocurrido:

Yo estaba en el aeropuerto recogiendo mis maletas para dirigirme a Brasil. Entonces escuché como por los altavoces decían mi nombre, y como me indicaban que fuese a la sala de objetos perdidos. Algo confusa, puesto que todo mi equipaje lo tenia, me dirigí a la sala. Al llegar me acerqué a un mostrador situado en el centro de la sala. Tras él una señora de mediana edad, con un bonito uniforme se limaba las uñas. Me acerqué a ella y le pregunté: ``Oiga, es que me han llamado y yo, bueno no creo que haya perdido nada...´´ Rápidamente, antes de que yo pudiese terminar de hablar, dijo: ``Pues si que ha perdido algo, o al menos eso parece.´´ Entonces se agachó y al levantarse, en sus brazos, reposaba una gran y pesada maleta de las antiguas, y para colmo tenía una etiqueta, que seguidamente cogí y leí: Remedios Márquez Vázquez. Y además mis datos figuraban junto a mi nombre. Eso no me lo esperaba. Cogí la maleta por el asa pero, no pesaba nada. Segundos después me despedí de la señora con la mano mientras le daba las gracias, pero seguía confusa. Me dirigí a los lavabos para ver que era lo que había dentro, si es que tenía algo porque pesaba tan poco… Bueno una vez allí solté todo mi equipaje en el suelo, incluso la maleta, y la abrí. De repente comenzó a salir aire de su interior y una luz que se hacía cada vez más y más potente me envolvió. Asustada cerré los ojos y cuando los abrí… ¡VAYA! ¿A que no te imaginas donde estaba? ¡Pues en Brasil! Más exactamente en Recife. Una hermosa ciudad con playa. Aun siento en mi paladar el dulce sabor a agua de coco…Umm. No podía explicarme como había llegado, solo sé que fue aquella maleta. Uf…Estuve allí dos semanas, por cierto ya te enseñaré las fotos. Bueno estuve probando a ver que era lo que hacía aquella maleta. Descubrí que al abrirla era capaz de transportarte allá a donde quieras ir. ¡Es fantástico! También fui a la India para ver el Taj Mahal. No sabes lo hermoso que es todo aquello, sus jardines, su mezquita, su cielo…parece salido de un cuento. Y ahora ya ves, estoy por Italia. Hace nada he vuelto de ver el Coliseo de Roma. También es alucinante. Al caminar por allí dentro era capaz de imaginarme las batallas, sentir el calor de los aplausos de los espectadores…Cuando vuelva vendrás conmigo.

Bueno ya tengo que dejarte puesto que, me estoy preparando para volver. Y una cosa, ve preparando la cena, si no te importa claro. Estaré allí enseguida. Bueno me despido. Muchos besos. Nos veremos pronto.
Remedios

Seudónimo: La débil música

EL LIBRO MÁGICO


Érase una vez una niña llamada Ana que fue a la biblioteca a coger libros.
Y cogió un libro titulado El Libro Mágico, la niña al otro día empezó a leerlo en voz alta y dijo las palabras mágicas y puf, dé pronto apareció una letra gigante y la niña nerviosa dijo: “¿Qué es esto?” y el libro dijo: “es un hechizo”, poco a poco la niña fue descubriendo que el libro era mágico y hablaba.
En ese mismo día la niña comentó lo ocurrido a sus padres, y sus padres, la verdad, no la creyeron pues creyeron que sería una más de sus mentiras. La niña enfurruñada y con rabia se fue a su cuarto y pensó cómo demostrarle a sus padres que era verdad. La madre fue a su cuarto a ver que hacia y vio un hechizo. La niña oyó a la madre y le dijo: “ves como es verdad”.
Al otro día fueron y se lo contaron al padre y el padre, extrañado, fue a ver y dijo una palabra mágica y no paso nada y se lo dijo a la niña y la niña le dijo: “papá sólo le funciona a los niños”. Los dos desconfiados vieron que sí era verdad.
La niña fue por el pueblo diciendo las palabras mágicas y lo que le pasó con el libro y......
¡El libro se hizo famoso! y muchos niños lo leyeron y colorín colorado este cuento mágico y hablador se ha acabado .

Loren

EL LIBRO DIVERTIDO


Érase una vez, una niña llamada Verónica, no le gustaban mucho los libros hasta que un día, fue a una biblioteca y cogió un libro. Aunque la tapa no era muy bonita, ella decidió cogerlo. El libro le habló y le dijo:
- Cógeme que soy muy divertido. Ábreme y te darás cuenta.
Entonces la niña lo abrió y se dio cuenta de que había un cuento muy bonito y empezó a leer.
- Había una vez, un animal llamado Alberto que jugaba con sus compañeros, los animalitos del pueblo. Siempre vivía aventuras estupendas, pero hoy...¡Llegaron los gigantes! y empezaron a destruir todas las casas. Los pequeños animalitos corrían y corrían para salvarse, menos Albertito “El Chiquito”, como le decían sus amigos. El fue el único valiente que se enfrentó a ellos. Se subió a los árboles y empezó a echarles arena en todas partes, sobre todo en los ojos, hasta que se fueron. Y Albertito “El Chiquito” fue el héroe del pueblo. ¡Hasta celebraron una fiesta!
Así se terminaba el primer episodio de Albertito “El Chiquito”.
Verónica iba todos lo días a leer lo episodios de Albertito “El Chiquito”. Un día, hasta su madre la tuvo que llamar para que fuera a cenar.
Otra aventura de Albertito “El Chiquito” fue...
- Como cada año, el colegio organizaba un baile, todos estaban muy ilusionados con el acontecimiento. Albertito “El Chiquito” se había enamorado de Nuria, una animalita muy guapa que vivía en el pueblo, pero le daba mucha vergüenza pedirle que fuera con él al baile por eso se lo pidió a Sonia, una animalita también muy guapa pero de la que Albertito no estaba enamorado. Cuando Nuria vio que Albertito “El Chiquito” no la invitaba a ella le dijo:
-Albertito, ¿por qué no me has invitado?.Yo sé que te gusto...y tú también me gustas mucho.
Albertito “El Chiquito” se quedó asombrado y le contestó:
-Yo he invitado a Sonia porque creía que tú no me querías, pero siendo así, te invito a que vengas conmigo al baile.
- Albertito fue a hablar con Sonia, le explicó lo sucedido, ella se puso triste, pero entendió que era lo mejor para Albertito y como prefería su felicidad, le dejó marchar y siguieron siendo amigos.
Albertito “El chiquito ”y Nuria fueron juntos al baile. Para ellos, fue la noche más especial de sus vidas, sobre todo para Albertito “El Chiquito”.

Verónica se quedó asombrada con el último capítulo de este cuento, a partir de entonces cada día volvía a la biblioteca en busca de nuevas historias con las que divertirse y soñar...

Pijita