
La biblioteca parecía tranquila, como si no hubiera aparecido por allí nadie hacía por lo menos medio siglo.
Pero nada era lo que parecía, cuando te adentrabas por sus oscuros pasillos. Todo empezaba a gemir. Incluso se oían gritos en la planta más alta, a la que nunca había subido María.
Eran unos gritos terroríficos. Esta vez, María encontró un libro que contaba la historia de la biblioteca. Parecía muy antiguo, estaba hecho a mano, sólo con hojas de papel y un bolígrafo. Abrió el libro por una página cualquiera y empezó a leer …
“Y los que leáis esto ahora mismo, pensaréis que esta biblioteca fue cerrada porque sus dueños murieron o la quitaron porque no iba nunca nadie, o a lo mejores que hicieron una nueva. Pues no es así. Esta biblioteca fue cerrada por los horrorosos gritos que se oían en sus plantas más altas y que al anochecer vagaban por los pasillos y escaleras. Yo fui testigo de ello, y siempre me acordaré de aquellos gritos cada vez más altos y terroríficos que impregnaban el ambiente.
Estos gritos provienen de los libros que llevan sin leerse desde hace muchos años y desean ser leídos”.
María cerró el libro y desapareció por los largos pasillos.
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