viernes, 17 de abril de 2009

Una nueva ilusión


Maxi era un hombre mayor. Vivía solo en un enorme caserón a las afueras del pueblo. Su casa estaba rodeada de un hermoso jardín. Siempre estaba allí leyendo o cuidando las plantas. Una tarde, mis amigos y yo jugábamos cerca de la casa cuando nuestro balón cayó dentro de su jardín. Óscar se acercó a la verja y llamó al timbre; de pronto apareció aquel señor.
¿Queréis algo?, - preguntó Maxi.
Se nos ha caído el balón sin querer en su jardín, ¿puede devolvérnoslo? – dijo Óscar.
Podéis pasar y cogerlo vosotros mismos – respondió Maxi.
¿Vive usted aquí solo? – preguntó Rubén.
Sí; me llamo Maxi y esta es mi casa, ¿queréis hacerme compañía un ratito?, a veces es bueno poder charlar con alguien.
Nos sentamos junto a él y comenzamos a hablar. Él nos contó muchas historias interesantes. Desde aquel día, todas las tardes, íbamos a visitarlo y cada día nos asombraba con nuevas historias.
¿Has viajado mucho? ¿Cómo conoces tantos lugares?, - le pregunté.
¿Queréis saber cómo? – contestó Maxi – Todo lo que sé lo he sacado de los libros. ¿Queréis verlo?
Todos nos levantamos y seguimos a maxi hasta el interior de la casa, entramos en una sala enorme toda llena de estanterías que llegaban casi hasta el techo. Había cientos de libros perfectamente ordenados.
¿Todos estos libros los has leído? – le dije asombrada.
Sí, todos y espero poder seguir leyendo muchos más – contestó Maxi.
Pero leer es muy aburrido – contestó Jorge.
¿Crees que son aburridas todas las historias que os he contado? – preguntó Maxi
No, claro que no – respondió Jorge.
Pues todas esas historias están en los libros. Mirad – dijo Maxi – los libros pueden llevarte a lugares maravillosos, os pueden hacer vivir aventuras interesantes y fantásticas, leyendo, os podéis convertir en intrépidos piratas, en vaqueros del Oeste, en exploradores de tierras lejanas, descubrir increíbles tesoros. Los libros, son los mejores compañeros de juegos, nunca tendréis un momento para aburriros si tenéis un buen libro a mano.
Maxi, regaló a cada niño un libro, con la condición de que cuando lo leyeran tendrían que contárselo a los demás.
Para nuestra sorpresa, cada uno disfrutamos de nuestra lectura y también de compartir con los demás las increíbles aventuras que habíamos conocido. Nos dimos cuenta de que un libro no es solo un conjunto de hojas blancas llenas de letras, sino que cada libro escondía historias maravillosas preparadas para ser descubiertas.
Desde aquel día, además de nuestros juegos de siempre, nunca nos faltaba un ratito para leer, visitábamos a diario a Maxi y ahora éramos nosotros quienes contábamos a Maxi asombrosas historias, disfrutábamos escuchándonos unos a otros, los libros se habían convertido para nosotros en algo realmente importante.
Fuimos comprando más y más libros y formando así nuestro propio mundo de libros y siempre estaremos agradecidos a Maxi por habernos hecho descubrir el maravilloso mundo de los libros.

Alegría

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